Fabián Mazzei: “Esta seguidilla fue un verdadero calvario” – Revista Paparazzi

Fabián Mazzei: “Esta seguidilla fue un verdadero calvario”

Al marido de Araceli González le extrajeron un tumor de la boca y debió someterse a un postoperatorio “que te lo regalo, es una locura por lo doloroso”.
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"Fue terrible la seguidilla que pasamos”. Puramente objetiva la frase de Fabián Mazzei (54) a la hora de describir lo que les ha tocado vivir, tanto a él como a su entorno más cercano, en los últimos meses. El marido de Araceli González viene de superar una delicada operación que si bien concluyó de la mejor manera, lo sometió al tormento psicológico en la previa y al sufrimiento físico en el post.

La razón por la que debió ser intervenido tuvo que ver con la aparición de un tumor en la boca, que fue extirpado y analizado, con resultados positivos por tratarse de los denominados “benignos”.

El paso de Mazzei por el quirófano se produjo luego de que su mujer transitara un período de internación como consecuencia de una “infección urinaria severa” provocada por una bacteria y también después de un inconveniente de salud que padeció su mamá.

“Primero lo de mi madre con hernia de hiato. Después lo de Araceli, que fue terrible. Y ahora lo mío. Salí bien de la operación, pero estuve en casa haciendo la recuperación. Mi dieron doce puntos. Esperamos doce días el resultado y Araceli caminaba por las paredes de los nervios”, fue el testimonio de Mazzei, ya más relajado por el alivio que trajeron los estudios.

“Cuando tenés quistes o tumores blandos como el que tuve yo es poco probable que sea algo maligno, pero el miedo lo tenés igual. Empecé con un malestar en la boca, del lado interno, la pared de adentro. Se me hizo como una bolita, me tomé un desinflamante y bajó, pero no del todo. A los pocos días se había hinchado de nuevo, fui a ver a mi médico que apenas me vio me dijo ‘ah, no, esto no me gusta nada, hay que estudiarlo’ y ahí empezó todo el calvario”, agregó posteriormente el actor en declaraciones a Agarrate Catalina.

Más tarde recordó que “fue necesario conseguir una placa de titanio porque el tumor me comió parte del maxilar inferior. Al final no hubo que ponerla, por suerte. Pero el postoperatorio te la regalo, eh… Como te liman el hueso no sabés lo que es, súper doloroso. Para hablar, para comer, para todo. Es una locura”.

Ante tanta incertidumbre, las consecuencias anímicas también jugaron su papel: “De la angustia me quedé sin voz. Es que en los últimos meses acumulé y acumulé tanto que por algún lado tenía que explotar, y en mi caso fue por ahí”, reconoció.

Y mencionó la cuarentena como un agravante más de su situación afectiva, señalando que “hace más de un mes que no veo a mi mamá. Entre lo que me pasó a mí y después con lo del aislamiento no la puedo ver ni abrazar, sólo llamados”. Un combo de perjuicios para la salud y las relaciones, pero con la tranquilidad de saber que, al margen de los condicionamientos, la mala racha aparenta haberse cortado.

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