Lejos de esquivar el tema, Gerardo Romano decidió hablar con total franqueza sobre el momento que atraviesa y sorprendió a todos con una confesión que no pasó desapercibida. En una entrevista reciente, el reconocido actor se refirió a su diagnóstico de Parkinson y dejó una frase que rápidamente generó impacto.
Fiel a su estilo directo, Romano explicó cómo fue el momento en que recibió la noticia y cómo decidió enfrentarlo desde el primer instante. “No hay ejemplos”, lanzó, en referencia a la falta de figuras dentro del mundo actoral que hayan visibilizado públicamente la enfermedad mientras continúan trabajando.
La revelación no solo llamó la atención por su crudeza, sino también por la postura que adoptó el actor frente a la situación. Lejos de pensar en retirarse, dejó en claro que su vínculo con el escenario sigue intacto y que el trabajo es, hoy más que nunca, una parte fundamental de su vida.
“Salí del consultorio y tenía función”, recordó, al contar cómo, tras recibir el diagnóstico, decidió subirse igual al escenario. Para Romano, ese momento fue clave: entendió que no podía imaginar su vida sin actuar. Actualmente, el actor continúa con su actividad teatral, demostrando que, a pesar del diagnóstico, su compromiso con la profesión sigue firme.
En ese sentido, también reflexionó sobre el rol del arte como una forma de canalizar emociones y atravesar situaciones personales complejas. Según explicó, el contacto con el público y la dinámica de cada función le permiten, aunque sea por un rato, dejar de lado la ansiedad y enfocarse en el presente.
Esa conexión, aseguró, es una de las razones por las que elige seguir adelante. Pero más allá de su experiencia personal, sus palabras también abrieron un debate más amplio sobre la visibilización de las enfermedades dentro del ámbito artístico. La decisión de hablar abiertamente sobre su diagnóstico no es menor y marca una diferencia en un entorno donde muchas veces se opta por el silencio.
A sus casi 80 años, Gerardo Romano no solo sigue activo, sino que además se anima a contar lo que otros prefieren callar. Su testimonio, lejos de la victimización, se transforma en una reflexión potente sobre el trabajo, la vocación y la forma de atravesar los momentos más difíciles. Una vez más, el actor demuestra que, incluso en medio de la adversidad, hay decisiones que definen el camino. Y la suya fue clara: seguir arriba del escenario.



