La situación judicial de Agostina Páez dio un giro en las últimas horas. Tras una audiencia clave en la Justicia de Brasil, se conoció que la joven podrá regresar a la Argentina, aunque deberá cumplir con ciertas condiciones impuestas por el tribunal.
Páez, oriunda de Santiago del Estero y de 29 años, había sido detenida en enero luego de protagonizar un episodio en un boliche de Río de Janeiro que quedó registrado en video y generó una fuerte repercusión. En las imágenes, la abogada realizaba gestos considerados racistas hacia empleados del lugar, lo que derivó en su imputación por injuria racial.
Desde entonces, la joven permanecía bajo arresto domiciliario, con tobillera electrónica, a la espera de la definición judicial. En ese contexto, la audiencia realizada en el Tribunal Penal N°37 resultaba determinante para su futuro inmediato.
Finalmente, la Justicia brasileña resolvió que Páez podrá volver a la Argentina mientras continúa el proceso, una decisión que marca un cambio significativo en su situación. Sin embargo, la medida no implica el cierre de la causa: el expediente sigue en curso y la acusación continúa vigente.
Según trascendió, además del permiso para regresar al país, la joven deberá cumplir con una serie de obligaciones, entre ellas la realización de tareas comunitarias. Este punto fue clave en la resolución, teniendo en cuenta que el delito por el que está imputada contempla penas de entre dos y cinco años de prisión por cada hecho.
En total, enfrenta tres cargos de injuria racial, lo que podría derivar en una condena mucho mayor si se la encuentra culpable. No obstante, al no contar con antecedentes penales, se espera que cualquier eventual pena parta desde el mínimo establecido por la ley.
En la previa a la audiencia, Páez había difundido un video en sus redes sociales donde pidió disculpas públicas y reconoció la gravedad de su accionar. “No fue un error menor”, expresó, en un intento por mostrar arrepentimiento ante la opinión pública. Mientras tanto, el caso sigue generando repercusiones tanto en Argentina como en Brasil, donde el delito de racismo es tratado con especial rigurosidad.



