Hay historias que se guardan en silencio durante mucho tiempo, no por falta de palabras sino por la intensidad de lo vivido. Y eso fue exactamente lo que le pasó a Sol Pérez, que contó por primera vez un episodio tan íntimo como angustiante que atravesó a pocos días de convertirse en mamá. Uno de esos momentos que uno guarda y que son difíciles de surfear, incluso pasado un tiempo.
A pesar de que comenzó a resguardar más su intimidad desde hace unos años, Sol sorprendió al abrir una puerta poco habitual en una charla distendida en Telefe. Todo se dio durante su visita a Juego Chino, el programa conducido por Guillermo López. Allí, mientras se soltaba sobre cuestiones privadas de su vida, soltó una confesión muy fuerte.
“Voy a contar algo que nunca conté: Marco se me ahogó a los cuatro días. Viste que cuando tenés un bebé recién nacido lo tratás con mucho cuidado, sobre todo la cabecita. Siempre fue glotón, le encanta comer, disfruta muchísimo ese momento", relató Sol. Todo esto pasó poco después de que su hijo llegara al mundo, y en un episodio tan escalofriante como dramático.
El relato fue creciendo en tensión a medida que avanzaba. En plena etapa de lactancia, y siguiendo indicaciones que le habían dado, la situación se desbordó en segundos. El panorama se tiñó cada vez más oscuro y sombrío, y Sol no sabía cómo resolver lo que estaba pasando con su hijo. Un momento lleno de tensión y angustia.
EL TERROR ABSOLUTO DE SOL PÉREZ CUANDO SU HIJO CON GUIDO MAZZONI SE AHOGÓ
“Me habían dicho: ‘Si él toma teta 50 minutos, cambiale el pañal, despertalo un poco y, si quiere seguir comiendo, lo ponés en la otra teta’. Iban 50 minutos y él seguía pidiendo. Se me quedó dormido en la teta y, cuando se despertó o respiró… nada. Lo empiezo a dar vuelta y nada ”, recordó Pérez en ese entonces.
La escena, según describió, fue desesperante. Un instante en el que todo parece detenerse. “Dije: ‘Acá se termina mi vida en este instante. No puedo ser tan inútil, tengo un bebé de cuatro días y me pasa esto’. Le empecé a pegar en la espalda, lo di vuelta… vino Andre, que trabaja en casa, corriendo, y se le ocurrió soplarlo en la cara. Ahí reaccionó”, confesó Sol.
El desenlace trajo alivio, pero también dejó una huella. “Desde ese momento, él no toma esa teta”, cerró la panelista, aún con la emoción a flor de piel. Desde la maternidad, la entrega y el aprendizaje constante que conlleva, hoy Sol muestra una faceta mucho más humana y hasta vulnerable. Porque hay historias que no se ven… pero que marcan para siempre.



