El mundo se detuvo, literalmente. Nada más poseía significancia en el alma de Daniela De Lucía cuando le transmitieron la dolorosa información de la muerte de su padre en el confesionario de Gran Hermano. Inmediatamente, la coach abandonó, lógicamente, la casa.
Desde ese momento se multiplicaron las teorías y presunciones sobre su futuro en el reality. Aunque lo verdaderamente importante yacía en transitar el duro golpe. Luego de unos días, Dani aceptó la propuesta de reinsertarse en la competencia.
La ex panelista de América TV revolucionó todo con su retorno, por sus características distintivas del resto de los participantes, que se vinculan con sus estudios en el coaching, sus herramientas emocionales y su madurez que resalta entre tanta juventud de los influencers.
El marido de Daniela visitó el piso de A la tarde y aportó datos desconocidos, por eso explicó cómo fue la negociación para que se sumerja de nuevo en la casa. “La producción le preguntó si le interesaba volver. Ella pensaba que no podía volver”, contó y añadió: “El problema no era despedir al papá, sino no acompañar a la mamá. Es una despedida hace años, no era el papá en los últimos meses”.
LA PROMESA DE DANIELA DE LUCÍA A SU MAMÁ
Luis Bremer le consultó respecto a una intimidad: “¿Cómo fue la charla con la mamá?”. En ese sentido, la pareja de la famosa narró: “Para ella fue…estuvo cincuenta años con Daniel, fue un golpe de agua fría. La mamá primero miedo a enfrentar el futuro sola, después lo trabajamos”.
En ese sentido, se supo el consejo que le transmitió la progenitora a De Lucía: “La mamá es muy buena, es hija única y le dijo ‘mirá esto es un por única para vos’”. Así llegó la revelación del juramento de la participante: “Daniela le preguntó qué le gustaría conocer del mundo y ella dijo que le encantaría conocer París. Así Dani le prometió ‘cuando yo salga te llevo a París’. Con la plata de ganar Gran Hermano”.
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