La inesperada muerte de Ernestina Pais a sus 54 años, ocurrida este viernes en un accidente ferroviario en San Isidro, volvió a poner en primer plano no solo su extensa y hermosa carrera en los medios, sino también su historia personal y familiar. En ese recorrido íntimo, el vínculo con su hermana mayor, la también conductora Federica Pais (57), siempre ocupó un lugar muy particular: ambas compartieron apellido, profesión, exposición pública y una historia atravesada por dolores profundos, aunque no siempre transitaron ese camino de la misma manera.
Durante años, alrededor de Ernestina y Federica circularon rumores de distancia, diferencias y desencuentros. Las dos construyeron carreras importantes en la radio y la televisión, pero cada una con su estilo, su personalidad y su forma de pararse frente a la vida.
Ernestina habló más de una vez de ese lazo complejo y dejó claro que no se trataba necesariamente de una pelea escandalosa, sino de una relación marcada por caracteres muy distintos. Incluso llegó a decir que nadie la obligaba a ser “la mejor amiga” de su hermana, una frase que resumía con crudeza y honestidad el tipo de vínculo que mantenían.
LA TRAGEDIA FAMILIAR QUE DEBIERON ENFRENTAR ERNESTINA Y FEDERICA PAIS
Uno de los puntos más sensibles de esa relación fue la desaparición de su padre, José Miguel Pais, durante la última dictadura militar. Ernestina contó en distintas entrevistas que ese trauma familiar marcó a las hermanas de maneras diferentes y que cada una procesó el dolor como pudo.
Esa herida de origen, compartida pero vivida desde lugares distintos, aparecía como una clave para entender por qué entre ellas podía haber distancia, silencios o formas diferentes de vincularse.

Aun así, Ernestina también se encargó de separar las diferencias del amor familiar. En una de sus declaraciones más recordadas sobre el tema, aseguró que como hermanas eran “de fierro”, aunque no fueran amigas inseparables ni necesitaran mostrarse juntas todo el tiempo.
También defendió públicamente a Federica cuando su hermana atravesó momentos difíciles y remarcó el cariño por sus sobrinos. Por eso, más allá de las idas y vueltas, el vínculo entre ambas parecía estar hecho de contradicciones profundamente humanas: distancia y cuidado, diferencias y pertenencia, heridas compartidas y un afecto que, pese a todo, nunca terminó de romperse.


