Licha Navarro, que ya empezó a practicar para ser padre, ha recorrido un camino inesperado desde Lomas de Zamora hasta los escenarios más excitantes del teatro porteño. Ex participante de Gran Hermano y protagonista de la obra Sex, dirigida por José María Muscari comparte con sinceridad cómo fue dejar atrás la rutina.
Pasó del traje y la corbata para sumergirse en el mundo del espectáculo y la pasión escénica. Además de experimentar nuevos horizontes en el mundo artístico, área sumamente desconocida para él en los inicios de su vida.
Con una sonrisa tranquila y espíritu inquieto, Licha confiesa que atravesó un momento muy duro por estar deprimido y alejado de todo su entorno, pero también sus metas personales, incluyendo su mayor deseo: formar una familia.
– Sos oriundo de Lomas de Zamora, ¿cómo fue crecer ahí? -“Soy de Lomas de Zamora, nací ahí y viví hasta el año pasado. Crecer en Lomas fue increíble. Tenía el colegio a diez cuadras y a todos mis amigos en un radio de 15. Fui al mismo colegio desde los 3 años hasta que terminé, y mis amigos son los mismos desde entonces: 32 años de amistad".
"Tuve una infancia y adolescencia hermosas, muy felices. A mi papá siempre le gustó la política y trabajó muchos años en eso. Creo que su gran frustración fue que yo nunca siguiera esos pasos” expresó. A pesar de la expectativa familiar, Navarro eligió un camino distinto: la economía lo llevó a un trabajo en banco, mientras su corazón lo guiaba hacia el deporte y luego hacia la televisión.
Su paso por Gran Hermano fue más una experiencia de paciencia que de diversión: “El día a día fue bastante aburrido. Me costaba encontrar gente con quien empatizar o tener cosas en común… muchos eran más chicos que yo y los de mi edad no tenían onda conmigo. Por eso me llevé mejor con otras personas, pero en general me aburrí mucho”.
Dentro de la casa, convivió con Furia, uno de los personajes más polémicos del reality. Sobre ella, Licha comenta: “Durante un tiempo nos llevamos bien y durante otro mal, más que nada por cuestiones de juego. Afuera es distinto: es una granada que prefiero no llevar conmigo. Pero debo reconocer que es muy buena persona… Ella es como es: si no te gusta, no te gusta, pero no va a cambiar. Esa autenticidad me compró y la valoro muchísimo”.
Tras la televisión, Licha encontró en el teatro su verdadera vocación. Sobre SEX, su actual obra, dice: “Valoro muchísimo el lugar que tengo en Sex. Al principio pensé que no iba a poder, no me sentía a la altura de compartir escenario con figuras como Diego Ramos, Maxi Diorio o Adabel Guerrero".
"Incluso me cuestionaba qué había visto Muscari en mí. Pero me transmitió confianza y eso me hizo disfrutarlo. Hoy, cada fin de semana, aunque llegue cansado, me transformo en el escenario… es hermoso” lanzó. Aun en el contexto de escenas apasionadas en la obra, Licha mantiene sus límites personales.
“Fue una prueba de fuego. Me lo tomé como un desafío personal para demostrarme que podía hacerlo… Me animé aunque me incomodaba, no porque fuera con un hombre, sino porque estoy en pareja. Aun así, fue un gran desafío y me alegra haberlo hecho” dijo con sinceridad.
Finalmente, el actor y modelo revela su gran sueño: “Soy fanático de la monogamia y sueño con casarme y tener hijos… formar una familia es lo que más deseo, y el día que llegue voy a ser la persona más feliz del mundo. En Sex muestro una faceta que nunca vieron de mí… quiero que el público se vaya diciendo: ‘Este no es la Licha que conocemos de la tele o las redes’. Eso es lo que trato de lograr cada vez que arranca la música”.







