La Voz Argentina se convierte en un espacio de sueños, donde los participantes disfrutan de la enorme posibilidad de exhibir su talento para ingresar en un reality espectacular y aprender de grandes músicos. Ahí brilló Camila Rizo Avellaneda en el segundo capítulo.
La entrerriana la descosió con su tono, su actitud en las tablas y logró que tres jurados se peleen por sumarle a su equipo, hasta que se decidió por Luck Ra, por su afinidad con los ritmos de la cumbia y el cuarteto. Aunque pensó mucho en aceptar la propuesta de una de sus ídolas, Soledad Pastorutti.
En la antesala a su entrada, la nacida en Concordia relató su historia de vida, que posee un acontecimiento muy sensible, que la marcó para siempre, una verdadera tragedia. "Empecé a cantar a los 10 años en eventos solidarios, en un concurso de talentos. Empecé a cantar después de la muerte de mi hermano, Andrés”, contó.
En cuanto al momento en que su familiar apagó su luz y las características de ese instante aciago en el que le arrebataron la vida, Camila narró: “Él tenía 18 años cuando lo mataron para robarle el celular en un hecho de injusticia, en la ciudad de Concordia. Dos motochorros".
LA TRÁGICA HISTORIA DE CAMILA DE LA VOZ ARGENTINA
Con enorme valentía, la participante confesó la influencia directa de su ser amado para animarse a abordar el camino de la expresión artística: "Mi hermano siempre me apoyó, fue uno de los primeros en poner su voto de confianza en mí". Y luego exteriorizó una frase conmovedora: "La música me ayudó mucho. No sé si a superarlo pero sí a salir un poco del dolor que estábamos pasando todos".


