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Los consejos open mind de Flor Jazmín Peña: “Hacé lo que quieras, más si se trata de tu cuerpo”

Después de soltar sus temores y blanquear su condición sexual, la bailarina vive en plenitud. Cada vez son más los que la ven como fuente de consulta y ejemplo a seguir a la hora de sacarse los miedos de encima.

Algunas lenguas vaticinan el éxito, pero no una diferencia económica. Pronostican un futuro laboral sólido, aunque con los bolsillos flacos como siempre. En la previa, soñar con la posibilidad de trabajar junto a Marcelo Tinelli aparece como una inmejorable opción de crecimiento. Imaginamos que a los seleccionados en el casting lo primero que se les debe venir a la cabeza es una vida lujosa, alejada de las necesidades.

Sin embargo, la realidad, dicen, muestra otra cara. Y promete beneficios que si bien son incomparables, no tienen que ver con el cash. Tienen que ver con puertas que se abrirán en el camino, gracias a esos cinco o diez minutos de fama que únicamente un fenómeno cultural como Showmatch está en condiciones de proveer. Casos para enumerar, realmente, hay de sobra. Diego Korol, Toti Ciliberto, Pachu Peña, Pablo Granados…

Muchos son, verdaderamente, los artistas que han saltado a la popularidad de la mano del Cabezón y que en la actualidad, varios años más tarde de su paso por el programa, conservan su vuelo propio gracias al recuerdo que sembraron en la gente, que los identifica por haber trabajado “en lo de Tinelli”. En el presente los nombres son otros: Nicolás Occhiato, Micaela Viciconte, Flor Jazmín Peña (26)…

Esta última, justamente, no solo halló en su labor en la pista del Bailando por un sueño la fortuna de ganarse un sitio privilegiado en la televisión, pues, además, a lo largo del certamen se animó a confesar abiertamente sus elecciones sexuales. Algo que llevaba guardado y que consideró necesario soltar, en una instancia de altísima exposición pública. Esta especie de liberación la convirtió en un ser pleno, sin ataduras, que a partir de entonces, con más razón, se trazaría para un futuro un lineamiento de vida despojado de cualquier condicionamiento.

Tan grande ha sido la huella que dejó en gente de su generación con respecto a las libertades individuales que en las redes sociales empezaron a verla como fuente de consulta. Recientemente, una seguidora le comentó su deseo de cortarse el pelo igual que ella, pero también le comunicó su temor frente a un cambio tan drástico en su estética.

Fue entonces que la actual jurado de Todo puede pasar narró su propia experiencia: “Me escriben muy seguido acerca del pelo. Que se lo quieren cortar igual, que les da cosa, o que tarda mucho en crecer y eso. Así que les voy a contar cómo fue que me animé. Yo creo que el pelo está altamente ligado a lo que nos pasa. Desde chica me encantaba ver el pelo corto en las mujeres, pero no me animaba a hacerlo yo. Parece una pavada pero mi trabajo está muy ligado a lo estético. Creía que tendría menos laburo y hasta le atribuía muchas veces el trabajo que tenía al simple hecho de que era buena manejando el pelo largo y suelto al bailar, y que sin él me dejarían de llamar. Hasta que un día necesité un cambio porque también necesité soltar las inseguridades, los miedos que cultivé durante años”, explicó la bailarina ante la pregunta de una fan.

Luego prosiguió: “Finalmente, debo admitir que nunca trabajé tanto como cuando tuve el pelo corto. ¿Te lo resumo? Hacé lo que quieras. Hacé lo que te haga feliz. Y lo que quieras para vos. Más cuando se trata de tu cuerpo y de tu pelito”.

Nadie mejor que Flor Jazmín Peña para recordar sus miedos. Palabra autorizada para señalar el camino de los que todavía dudan. Eso ya es pasado para la bailarina, quien de la mano de Tinelli evolucionó profesionalmente y blanqueó su verdadera identidad.

Escrito por Damián Basile

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