Los secretos de Claudio Rissi, el famoso Borges de la serie El Marginal – Revista Paparazzi

Los secretos de Claudio Rissi, el famoso Borges de la serie El Marginal

¿Vamos a conocerlo? El actor que interpreta a Mario Borges en la ficción del momento tiene 63 años, nació en Boedo, es de San Lorenzo pero con alguna simpatía por River, laburó de tornero, de empleado y hasta de cobrador, la pasó muy mal económicamente, es peronista, romántico y tuvo unas cuantas parejas pero no fue papá
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Despiadado, sanguinario, panzón, muy puteador, de buen derechazo, calentón, hábil para las negociaciones y muy, muy, muy predispuesto al coqueteo sexual, Marito Borges es conocido puntillosamente y en detalle por millones de personas. Palabras más, calificaciones menos, las muchedumbres podrían definirlo de ese modo.

Muchísimos menos saben quién y cómo es Claudio Rissi, desconociendo, quizás, el dato clave: se trata de la misma persona, pues Rissi, un actor de raza que lleva ya varias décadas gastando suela en los sets de filmación y en escenarios under y del circuito comercial, es quien interpreta a Mario, el convicto que compite con Diosito, Colombia, Pantera y “los pibes de la sub 21” por ser el peor de todos los internos del penal de San Onofre, donde se desarrollan los sangrientos capítulos de El marginal, la ficción del momento. Aquí, pues, trataremos de contar quién es el hombre que habita detrás del personaje más fuerte de nuestra tele de los últimos años.

Rissi nació en Boedo cuando ser artista estaba mal visto para una parte de la sociedad. Por eso debió luchar contra la silenciosa negativa de su papá a que tomara “el mismo camino que los desviados y los drogadictos”, como le sugirió alguna vez. Siendo muy pibe le picó el bicho de actuar después de ver una película de James Bond, y la primera vez que se subió a un escenario fue en un acto escolar por el 25 de Mayo. Interpretó a Laprida, pero más importante que eso fue que supo que ese, definitivamente, era su lugar en el mundo.

ALTA FACHA EN LA JUVENTUD PARA EL HINCHA DE SAN LORENZO.

San Lorenzo, el equipo del barrio, lo abrigó rápidamente con su bandera azulgrana. Disfrutó muy buenos equipos (Los Matadores, Los Carasucias), pero también sufrió el descenso y la pérdida de la cancha, un terreno que los “Santos” acaban de recuperar. Su corazón futbolero quedó medio partido cuando tuvo que hacerse socio de River para tomar sus primeras clases de teatro.
Eran épocas de vacas flacas. De muchísimos más sueños de juventud que de billetes en el bolsillo.

Hizo de todo para sobrevivir mientras forjaba el deseo de ser actor: fue tornero mecánico en la municipalidad, hizo encuestas, fue cobrador callejero en el enorme y populoso partido de La Matanza y empleado en una empresa de correspondencia. Tuvo muchos laburos pero poca estabilidad, y hubo muchos momentos en donde el mango escaseó en serio. Un día no tuvo dónde ir a parar. Pasó a comer salteado y a dormir en colectivos. Juntaba unas chirolas durante el día y a la noche se tomaba el 60, cuyo “interminable” recorrido le permitía conciliar el sueño por dos horas.

RISSI PASA POR EL MEJOR MOMENTO DE SU CARRERA PROFESIONAL.

Fueron tiempos bravos pero que también le permitieron conocer la solidaridad de algunos amigos y de algunas novias. Rissi es un romántico empedernido (“un tarro de tuco, un grasa total, lloré mucho por amor”, se definió en una entrevista) y tuvo muchas mujeres, pero vive solo. Tampoco tuvo hijos. Una de sus parejas estuvo embarazada (“Mónica, un gran amor”, confesado por él mismo) pero lo perdió y ya no volvió a intentarlo. Ahora, más de grande, le da vueltas por la cabeza la idea de adoptar.

Peronista de pura cepa que va a votar a los Fernández, admirador de Miguel Angel Solá, Daniel Fanego, Federico Luppi, Soriano, Brandoni y Gerardo Romano, tímido, intenso, matero, porteño de los pies a la cabeza, fue ganando peldaños (participó en Okupas, Los simuladores, Poliladron, El puntero) y hoy es una estrella de la tele, tocado por la varita de El marginal y de su talento, el que entrenó hasta con su perra Matelda. Recién hace un par de años se compró su departamento y volvió a Boedo. A su barrio. Porque eso es Claudio Rissi: el pibe de barrio que pudo cumplir su sueño.

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