El escándalo entre Luana Fernández y su exnovio Lucas sigue generando repercusiones dentro y fuera de la casa de Gran Hermano Generación Dorada. Tras el tenso cara a cara que protagonizaron gracias al debut del “derecho a réplica”, la participante atravesó horas muy difíciles y terminó protagonizando un momento místico que no pasó desapercibido para los fanáticos del reality.
Todo ocurrió durante la tarde, cuando Luana se quedó sola en el patio de la casa. Con la mirada puesta en el cielo y visiblemente conmovida, comenzó a hablar en voz alta como si estuviera manteniendo un diálogo con Dios. Las cámaras del programa captaron el momento, que rápidamente se viralizó en redes sociales.
“Lo hecho, hecho está… sé que Dios está ahí para protegerme, tanto a Lucas como a mí, pero principalmente a mí”, expresó la joven, en una frase que reflejó el impacto emocional que le generó el enfrentamiento con su expareja.
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Minutos después, la participante recordó el significado de uno de sus tatuajes más importantes y explicó por qué representa su manera de afrontar los momentos más duros de la vida. “Me tatué el Ave Fénix porque seré yo quien resucita bajo las cenizas cuando todo parece que está mal”, contó.
En esa misma línea, dejó en claro que intenta apoyarse en su fe para atravesar el difícil momento que vive dentro del reality. “Hay una fuerza mayor que te acompaña y te dice ‘no te rindas’. Esa fuerza es Dios”, afirmó. Pero el momento más fuerte llegó cuando el monólogo se transformó en una especie de plegaria cargada de arrepentimiento.
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Con la voz quebrada y lágrimas en los ojos, Luana pidió paz para ambos y reconoció que la situación que viven es dolorosa. “Que nos protejas, nos cuides y nos des mucha fuerza para seguir. Que nos acompañes a ambos por separado en este proceso tan doloroso”, dijo.
También pidió que se calmen los conflictos que estallaron tras el derecho a réplica: “Que nos saques todo tipo de rencores que podamos tener, tanto yo como él”. En medio del llanto, la participante reconoció que, aunque la relación de pareja terminó, todavía siente un profundo cariño por Lucas. “Aunque el amor de pareja se haya ido, el amor por él como persona siempre va a estar”, confesó.
Sin embargo, lo más conmovedor llegó hacia el final de su discurso, cuando pidió perdón por el daño causado. “Te pido perdón de todo corazón por lastimar a las personas que más amo”, expresó. Y cerró con una frase que dejó en claro el peso emocional que siente dentro del juego: “Hice todo mal… pero nadie más que vos puede meterse en mi alma y en mi corazón para curarla”.
El episodio se convirtió rápidamente en uno de los momentos más comentados de la semana en Gran Hermano, mientras muchos seguidores del reality se preguntan si este quiebre emocional podría cambiar el rumbo de Luana dentro de la competencia.


