Luciano Pereyra es, desde hace más de dos décadas, una de las voces más queridas y respetadas de la música popular argentina. Dueño de una carrera sólida, marcada por el éxito y la conexión con el público, el artista decidió en los últimos años explorar un camino diferente, alejado de los escenarios pero profundamente ligado a su sensibilidad.
Así nació Re-Cordis, un emprendimiento vitivinícola boutique que ya empieza a destacarse dentro del universo del vino premium argentino. El proyecto tiene base en el Valle de Uco, Mendoza, una de las regiones más prestigiosas del país en materia vitivinícola, y surge de una sociedad entre Luciano Pereyra, el empresario Javier Ábrego y el futbolista Iván Pillud.
Más que un negocio tradicional, Re-Cordis fue pensado como una experiencia emocional, atravesada por la amistad y los recuerdos compartidos. El nombre no es casual: proviene del latín y significa “volver a pasar por el corazón”.
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Lejos de limitarse a prestar su nombre, Luciano Pereyra se involucró activamente en el concepto y la identidad de la bodega. Su mirada artística y sensible se refleja en cada detalle del proyecto, desde la narrativa de la marca hasta la selección de los vinos.
Re-Cordis apuesta a etiquetas que expresan el carácter del terroir de Gualtallary, una de las zonas más valoradas del Valle de Uco, reconocida por la calidad y personalidad de sus uvas. El portfolio de la bodega se organiza en distintas líneas que dialogan entre sí.
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“Espejos” propone vinos frescos y expresivos; “Miradas” suma complejidad y crianza; mientras que “Parpadeo” se posiciona como el vino insignia del proyecto, con potencial de guarda y una identidad marcada. Cada botella busca contar una historia y transmitir una emoción, en sintonía con la filosofía personal del cantante.
Para Luciano Pereyra, este emprendimiento representa mucho más que una diversificación económica. El vino aparece como una nueva forma de expresión, donde el tiempo, la paciencia y el cuidado artesanal ocupan un rol central. Valores que, de algún modo, también acompañaron su recorrido musical y humano.


