Marcelo Polino y su gran anhelo: «Estoy pensando en adoptar dos hermanitos» – Revista Paparazzi

Marcelo Polino y su gran anhelo: "Estoy pensando en adoptar dos hermanitos"

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Es casi imposible verlo enojado a Marcelo Polino. En especial si se lo encuentra recién llegado a Buenos Aires, luego de haber pasado los últimos dos meses y medio en Carlos Paz. Pero cuando habla de adopción, cambia el tono. Porque Marcelo quiere ser padre. Lo sintió por primera vez en psicoanálisis, ámbito que orienta su vida desde hace 17 años. Y en 2013 inició un camino que se tornó en un laberinto sin salida. Pero Marcelo quiere ser padre, y ese deseo sigue vivo. Lleva casi cinco años de frustraciones pero piensa tomar una decisión que puede llegar a torcer el destino. Y aparece en un momento trascendental de su carrera, alejado de América y con nuevo proyecto laboral en El Trece, de la mano de Antonio Gasalla, que lo pidió para su nuevo programa.

–¿Cómo estás con el tema de la adopción?

–Tengo mi carpeta aprobada, que se va renovando cada dos años. Lo único que cambió desde que el año pasado hablé con el presidente Macri, en Olivos, es que ahora todos los meses me mandan por mail listados con grupos de hermanos, pero yo estoy anotado nada más que para un niño o niña en edad preescolar. Entonces, a partir de esa reunión es como que algo se movió y me dan opciones de tres o cuatro hermanos. Pero yo no tengo una infraestructura desde lo físico para tener tantos chicos en mi casa.

–Y en el medio de todo, el tiempo pasa…

–Ya son cinco años, yo no soy la misma persona que empezó con esto.

–¿Y cómo son esos listados?

–Son mails que te manda el registro de adopción. Y te dicen simplemente cuántos hermanitos son, la edad que tienen, y si sufren algún temita de salud o en su comportamiento. Pero todo muy frío, bastante impersonal. Parece el aviso con ofertas de un supermercado: el título es “Tres hermanitos, tres”. Y eso lo hablé con Macri, eh…

–¿Qué le dijiste?

–Que es un tema demasiado serio como para tratarlo así. No estás buscando comprarte una casa o un terreno, ¡estamos hablando de personas! Entiendo que no puedan llamar a todos, pero yo lo encararía de otra manera. Hay mucha cantidad de gente esperando, solos o en pareja, y hay muy pocos chicos con capacidad de ser adoptados. Porque no alcanza que estén en un hogar, si tiene un vínculo familiar, la Justicia lo primero que hace es tratar de vincularlos a su familia de origen. Y todo ese proceso lleva su tiempo…

–¿En algún momento pensaste en dejar todo?

–¡Siempre! Caigo, subo, tengo altibajos… Paso de decir “largo todo” a volver y encarar con todas las pilas. Sufro, tengo bronca, me quejo, me la banco… Es muy frustrante. Y no lo digo sólo por mí, eh… Yo trabajo con minoridad en riesgo y estoy en contacto con redes de familias que adoptan… Me transformé en la cara de una problemática que sufre mucha gente. Yo en broma digo que soy como la viuda de la adopción, porque en la calle la gente se me acerca y me dice: “Bueno, ya se te va a dar…”. ¡Me consuelan!

–Lo sufrís por vos y por los demás…

–¡Sí, totalmente! Ahora, por ejemplo, estoy ayudando a una familia que tenía un niñito en tránsito, de esas que cuidan a los nenes hasta que consiguen a la familia en adopción. Por ley tienen que cuidarlo seis meses, y a este chiquito lo tenían abandonado en esta casa desde hacía dos años. De un día para el otro fueron, lo subieron a una camioneta y se lo llevaron. Ni le dieron la opción a la familia para que se quede con ellos. Se lo llevaron con la excusa de que tenían que vincularlo… Me metí en el tema y descubrí que el sistema es un desastre, hay hacinamiento y mucha desidia. Y nadie se preocupa, porque los chicos no votan.

–¿Te quedaste tranquilo con lo que te dijo Macri?

–Sí, lo que pasa es que fuimos un grupo de periodistas, y yo no quise convertir esa reunión en algo personal.

–¿Te gustaría decirle algo?

–No por mi caso personal, sino por muchísima gente que está sufriendo por esta situación. Yo tengo contacto a diario con mucha gente que espera y espera… Un caso emblemático es el de Luisa Albinoni que esperó 9 años. Es muy triste todo lo que rodea a la adopción, algo que debería ser tan feliz y alegre para quienes toman la decisión.

–En la intimidad, ¿vos también lo sufrís?

–En psicoanálisis. Ahí evacúo todas mis sensaciones. Pero sí, tengo mucha bronca… Pero yo soy medio polvorita, enseguida actúo y voy para adelante, digo lo que tengo que decir.

–¿Nunca pensaste en alquilar un vientre, como hicieron Luciana Salazar y Flavio Mendoza?

–No, nunca. A pesar de que económicamente hubiera podido hacerlo. Si yo alquilaba un vientre hoy tendría a mi hijo empezando primer grado, es así… Y es muy fuerte eso. Porque en el mejor de los escenarios si a mí hoy me llega un niño lo tengo que tener en guarda un año, y después tengo que iniciar un trámite de adopción. Así que podría ser legalmente mi hijo dentro de tres o cuatro años. Es muchísimo tiempo. Yo lo ayudé a Flavio con el tema de la carpeta, y Flavio no lo aguantó.

–Las entrevistas, las visitas…

–Van a tu casa, te miran de arriba abajo y te preguntan: “¿Y dónde va a dormir? ¿Cuál es la habitación del chico? ¿Y usted cuánto gana por mes? ¿Usted es propietario, a ver la escritura?”. Es muy fuerte. El que tiene posibilidad económica opta por una subrogación. Es muy desgastante el proceso, y no debería serlo.

–¿Estás en contra de la subrogación?

–No, para nada. De hecho la acompañé a Luciana desde el primer momento, Matilda es mi ahijada, a Flavio también. Me encanta. Pero yo lo tomo como una manera de devolverle a la vida todo lo que me dio, yo vengo de muy abajo y a mí me fue re bien, entonces si le puedo dar salud y educación a un nene, buenísimo. No quiero un bebé; quiero ser padre, criar, cuidar y educar a un chico.

–¿Estuviste cerca de aceptar alguno de esos mails de hermanitos?

–No, todavía no. Yo hablo mucho con Lucía Galán, que tiene su hogar. Y como digo una cosa, también digo la otra. Ella el año pasado pudo devolver muchos chicos a sus familias de origen. Y eso está bueno. Ella me dice que trate con dos hermanitos, que puedo tener más chances.

–¿Y entonces?

–Y sí, es algo que tengo que decidir ya mismo. Me voy a tomar un par de semanas de vacaciones, pensarlo bien y abrirme a la posibilidad de adoptar dos nenes en vez de uno. Eso me da muchas más posibilidades. La opción de uno es casi imposible.

–¿Te pusiste una fecha límite?

–Sí, este año. Si no es ahora no voy a hacer una nueva renovación, es mi última opción.

–¿Cómo te imaginás como padre?

–Me da mucha incertidumbre. Soy súper responsable, intentaré darle amor, contención, hacer todo lo que tiene que hacer un padre. Estoy súper preparado, tengo un departamento en planta baja y me compré el de al lado y lo junté para que viva alguien con nosotros para ayudarnos.

–¿Y Ethel, tu mamá, qué dice?

–Ella me acompaña en todo, pero es una mujer mayor y la tengo que ayudar a manejar la ansiedad. Vive a cuatro cuadras de casa. Soy hijo único, y sería su posibilidad de tener nietos. Sería algo muy lindo, pero hay que ir con calma. 

Molino y su profundo deseo de ser padre

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Con planes de adoptar

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