Angel de Brito sacudió ayer la modorra de la televisión durante un miércoles lluvioso, húmedo y de baja intensidad de noticias chimenteras. No era un chisme, no era un romance, no era una crisis, no era una infidelidad. No, nada de eso: lo que dijo es que A la tarde, el icónico programa de Karina Mazzocco secundado por Luis Ventura, sale de la grilla de América y le deja lugar a la dupla Sabrina Rojas-Tartu, que vuelve. Una reacción de Mariana Fabbiani sobre esa información provocó un estallido interno y algunos la consideraron "mala".
Fabbiani arrancó su programa con una particularidad: estaba Tartu como periodista invitado. Nada más y nada menos que uno de los elegidos para reemplazar al programa "destituido". Enseguida se dio otra curiosidad. Sí, justo: Mariana tuvo un "inesperado problema técnico" y debió pedir auxilio de inmediato. ¿Qué le pasó? Se le había salido "la cucaracha", el audífono que les ponen a los conductores para recibir órdenes "desde el control" que ocupan directores y productores.
El ciclo de Fabbiani, DDM, va "justo justo" antes de A la tarde, y siempre se "rumoreó" en América que la relación entre sus dos conductoras, Mariana y Karina, nunca fue buena ni aceitada. Más bien todo lo contrario. Y ya se sabe que "cuando el río suena, agua trae". Es decir, no se habla en balde: las cosas siempre fueron tirantes o, como mínimo, frías y distantes.
El tuit de De Brito estaba "recién salido del horno" y para Mariana fue sabroso como "pan caliente" apenas se inició su programa. Sorpresivamente, el aire de DDM fue cortado por sus gritos. "Hola cómo les va a todos...Ay, se me cayó la cucaracha... ¿Dónde está? ¿Dónde la tengo? ¿Dónde está? Esperá... ¡Dios! ¡¡Tartu, ayudame!!" dijo todo con su tradicional tono de voz.
ACUSAN A MARIANA FABBIANI DE FESTEJAR LA CAIDA DE A LA TARDE
Entonces, Mariana corrió entre desesperada pero a la vez sonriente rumbo a la posición donde estaba Tartu, que se levantó de inmediato y procedió a asistirla. Fabbiani lo sorprendió también a él. "Poneme la cucaracha... no sé dónde está, se me cayó. ¡Poneme la cucaracha! Y mientras me ponés la cucaracha te pregunto: ¿Es verdad que vas a estar con el programa después de nosotros?".
Tartu abrió la boca entre asombrado y desacomodado y no pudo soltar palabra. Mariana se reía. "¿Quéeeee? Acabo de leerlo a Angelito. Angel... ¡Poneme la cucaracha, Tartu! Ese bromear en cámara con "la desgracia" de una colega, dicen, cayó mal en aquellos que pertenecen a A la tarde, pero sobre todo en Karina Mazzocco, quien habría hecho saber su disgusto. La gente se expresó en las redes y la palabra que más se "escuchó" o "leyó" fue "qué mala".


