Mariela Fernández: «Me costó, pero aprendí que no puedo anclarme en lo que me pasó…» – Revista Paparazzi

Mariela Fernández: "Me costó, pero aprendí que no puedo anclarme en lo que me pasó..."

Definitivamente encaminada para dejar atrás el estrés postraumático que la tuvo internada un largo tiempo, la periodista volvió a trabajar en radio y ahora planea regresar a la tele.
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Hace rato que la televisión argentina extraña su sonrisa, su buena onda, su tono de voz un poco femenino pero también un poco fuerte, sus comentarios llenos de desparpajo, sus confesiones amorosas, sus comentarios futboleros (es más hincha de San Lorenzo que el mismísimo Marcelo Tinelli), su simpatía, su profesionalismo, su manera distinta y distintiva de conducir un noticiero y de dar las informaciones a la mañana o a la noche, su mirada de las cosas.

Hace rato ya que la televisión, pero sobre todo la gente que mira la tele y que la había adoptado como a una de sus conductoras preferidas, extrañan a Mariela Fernández, la muchacha que un buen día, agobiada por las penas, las angustias y el estrés, dijo basta y abandonó sus laburos en C5N, en Telefe, en el Nueve y en la radio.

Ahora está volviendo, renovada y bastante mejor de ánimo. Y quizás en poco tiempo se acaben esa ausencia y esa sensación y se la vea otra vez delante de cámaras.

“Hubo un momento en que no di más”, reveló Mariela en un encuentro mano a mano con Confrontados, el programa que conduce la dupla Rodrigo Lussich - Carla Conte en las tardes del 9.

“Los médicos lo llaman estrés postraumático. Un día estábamos celebrando mi cumpleaños en una pileta y comiendo asado y al otro estábamos velando a mi viejo. Fue muy fuerte para mí. No pude salir y empecé a ver todo negro. Todo. Todo era malo, negativo, para sufrir. Y yo encima trabajo con mi gracia, la gente quería divertirse con lo que decía, en un momento se me hizo irremontable y un día dije basta y me internaron. El proceso fue difícil. Mi hija fue clave, porque se bancó todo sin chistar, y mi vieja también. Nos unimos mucho. Me costó, pero aprendí que no puedo anclarme en lo que pasó y que no tiene mucho sentido anticiparme a lo que vendrá, porque el futuro es impredecible. Así que con esa filosofía fui mejorando de a poco, y así estoy hoy, planificando el regreso”. Mientras ella hace el plan, la gente la espera. Y la extraña.

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