No es la primera vez que Luciano Castro se convierte en meme y motivo de burla en las redes por un audio. Su "¡Hola, guapa!" tiene un antecedente. Años atrás, se quejaba de que en el bar de Polka -donde grababa una tira- el menú era siempre el mismo: pollo hervido. "Me pongo bonito porque cobro por bonito", decía enojado, exigiendo otros platos. Porque sí: nadie resiste un archivo.
En estos días Castro afronta las consecuencias del mensaje que le envió -con un marcado acento gallego- a su amante danesa. Y si bien -pese a todos los pronósticos- Griselda Siciliani lo perdonó, siguen apareciendo noticias o repercusiones del caso. Desde la furia de Sabrina Rojas a notas de archivo del actor, que dejan pistas o señales de lo que ocurriría después.
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Hace unos meses, en una nota que dio en Infobae, Luciano Castro sostenía que "podría ser millonario" si demandara a quienes lo calumniaron o injuriaron en los medios, diciendo "barbaridades" de su vida privada. "¿Que fuiste infiel?", le preguntó entonces la periodista Tatiana Schapiro, a modo de ejemplo. "No. Eso no es grave", respondió el galán, seguro.
QUÉ DECÍA LUCIANO CASTRO DE SU NOVIAZGO CON GRISELDA SICILIANI
Luego Castro se explayó sobre su vínculo con Griselda Siciliani. Confesaba que tenía una "proyección": envejecer junto a la protagonista de la serie Envidiosa. "Mucho más ahora, que estoy grande. Por ahí de pibe no (lo imaginaba). Ahora, con 50 años, sí", se sinceraba. En ese sentido, decía soñar con compartir con ella una casa sobre la playa, en la Costa bonaerense.
Pero entonces aparecía un inconveniente. Y no un audio, precisamente. Pero entonces, ¿Cuál? Siciliani no estaba dispuesta a convivir con él. "Ella tiene claro que no quiere y yo tengo claro que sí quiero -admitía Castro, entre risas, sobre la diferencia de posturas en la pareja-. Ella tiene argumentos muy sólidos para que no convivamos. Y sé que son ciertos, que no me los dice para alejarme".

Y agregaba: "No quiero usar ninguna palabra que después me puede jugar en contra, pero soy Susanito, como se dice. Soy novio. Soy un Wrangler: un clásico. Dije una marca. ¿Hay que pagarla?".
Luciano Castro cerraba esa entrevista -que dio casi en la víspera de su viaje a España, que derivó en la infidelidad con Sarah Borrell- destacando el gran momento en el que se encontraba con Griselda Siciliani. "Trabajamos mucho para estar como estamos. Nos conocemos de muy chicos, ya no vamos a perder tiempo: 'Esto ya no', 'Esto sí'; 'Vamos para allá', 'Vamos para acá' (risas). Pero hablamos un montón y no son charlas vacías, son charlas con una proyección enorme".

