Nadie vio venir lo que hizo Gino el lunes 30 de marzo en la escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe. Ni sus compañeros, ni su mamá, Mabel. Tampoco la pareja de su madre, sus profesores ni el psicólogo que lo había empezado a atender hace apenas unos meses.
Un tratamiento que el adolescente de 15 años inició al mostrar autolesiones y decir que no quería ir más al colegio. El mismo en el que, una mañana, al grito de “¡Sorpresa!”, irrumpió a los tiros con una escopeta, presuntamente de su abuelo, en el primer piso del edificio, en el área de los baños, matando instantáneamente a Ian Cabrera, de 13, fortuitamente en el lugar.
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Nadie pudo leer las señales detrás del plan que Gino cocinaba a fuego lento. Apenas hace unos meses, el adolescente había sido elegido como Mejor Compañero por sus pares de segundo año, tenía buenas notas y era un chico tranquilo. Pero, ¿qué pasaba a su alrededor?
"Nunca advirtimos la gravedad del caso. El psicólogo les dijo que tampoco lo advirtió, que no supieron leer las lesiones. Nadie avisó tampoco a las autoridades en la escuela", le dijo la pareja de su madre a la cronista de C5N, aún en shock, luego de la desgarradora despedida de todo el pueblo a Ian.
LA TRAMA FAMILIAR DE GINO, EL ATACANTE DE 15 AÑOS QUE TERMINÓ CON LA VIDA DE IAN CABRERA
Hasta este momento, Gino no tenía antecedentes violentos ni había presentado conflictos dentro del colegio. Pero era bastante callado, para adentro. "Era introvertido, pasaba mucho tiempo frente a la computadora, tenía pocos amigos", señaló Federico Kiener, abogado de la defensa.
Puertas adentro de su casa, el panorama era complejo: hace dos años que no veía a su papá, camionero, instalado en San Jaime de la Frontera, Entre Ríos. En la investigación del caso se plantea que el hombre tenía consumos problemáticos y un pasado de violencia para con la madre del menor.
De hecho, al momento del ataque, la madre de Gino estaba con licencia psiquiátrica. Según lo que cuentan varios compañeros del chico, Mabel, maestra jardinera, habría tenido intentos de suicidio. También según los testimonios de los compañeros, el padrastro también tendría problemas de adicciones.
Así las cosas, todo es dolor por estas horas en San Cristóbal, el pueblo que no pudo anticiparse a lo peor. “La mamá está absolutamente destrozada, pero principalmente por Ian, por el nene que falleció. 'No lo voy a perdonar, yo no lo puedo perdonar, que Dios lo perdone', dijo la madre”, relató la periodista de Argenzuela, desde el lugar de los hechos.
