Un día como hoy, pero 19 años atrás, la casa de Gran Hermano abría sus puertas para recibir a 18 nuevos participantes que, hasta ese 9 de enero de 2007, eran completamente anónimos. En ese momento ninguno sospechaba -tampoco los televidentes y menos aún las autoridades de Telefe- que protagonizarían uno de los mayores éxitos de la televisión argentina. Y que la fama los alcanzaría a todos.
Entre los flamantes hermanitos estaba Diego Leonardi. En su presentación, contó que había estado preso a los 19 años por robo a mano armada. “En 2003 resolvieron excarcelarme y hoy soy un ciudadano común, con los mismos derechos que cualquiera”, destacó. El paso por la televisión le permitiría, según creía, terminaría de reinsertarse en la sociedad.

Su carisma y espontaneidad le permitió ganarse la simpatía de sus compañeros de aislamiento televisado. Era el líder dentro de la casa y el gran candidato a ganar el certamen. Hasta que, a pocos días de la final... lo sorprendió la peor traición. Que nunca viene de un enemigo, claro.
Mariana Mirra, con quien Leonardi tenía muy buena onda, lo nominó de manera espontánea. Esa inesperada situación -por entonces... ¡un tremendo escándalo!- lo dejó afuera de la final y del premio mayor, que bien podría haberle cambiado la vida a Leonardi. Quien se consagró fue justamente Mirra.
La última emisión de Gran Hermano 2007 alcanzó picos de 50 puntos de rating, con la conducción de Jorge Rial y varios hermanitos que luego construyeron -algunos más, otros menos- una carrera en los medios, como Claudia Ciardone, Silvina La Profe Scheffler, Griselda Sánchez, Nadia Epstein, Damián Fortunato, Sebastián Poll y Agustín Belforte, entre otros.
LA REINVENCIÓN DE DIEGO LEONARDI
A los 48 años, la vida de Diego Leonardi transita lejos de los estudio de television y los flashes de las producciones fotográficas. “Estoy contento, no me puedo quejar. Con nuevos proyectos y energías. Empezando un año nuevo. Ahora estoy en mi casa, que es muy grande”, le cuenta a Paparazzi desde su anonimato recuperado.
El ganador de la versión Gran Hermano Famosos -porque la revancha siempre llega- reside en el oeste del Gran Buenos Aires. “Estuve haciendo un par de departamentos, así que estoy jugando un poco al albañil, al plomero, al electricista. También tengo un proyecto en la Costa: estoy por hacer cabañas. Pero se me dilató un poco por cuestiones personales. Pienso retomarlo después de la temporada”, cuenta.
“Laburé un montón de años con la fabricación y elaboración de elementos congelados, como hamburguesas de pollo con verduras. Una receta que inventé, que metía en cajas y me estaba yendo bien” -recuerda Leonardi-. Ahora estoy laburando, como siempre. Los chicos y la familia están bien. Soy solo, pero a mis hijos los veo casi a diario. El más grande se vino a vivir un tiempo conmigo y More (su hija menor) va y viene. De mis excompañeros, con quien tengo más contacto es con Nadia”.

“Ahora rompí toda mi casa, que es grande, y la dividí en departamentos chicos para alquilarlos -agrega Diego-. Me quiero ir de Buenos Aires. En este momento me alejé, y ni redes sociales tengo”. Leonardi pide disculpas por interrumpir el diálogo. Es que debe continuar viaje: lo espera su primo para hacer una instalación de gas.
A casi dos décadas del GH más recordado, de cuando él mismo era una de las personas más famosas de la Argentina, la pantalla chica es apenas un recuerdo para Diego Leonardi. Eso sí: uno de los buenos.





