Mientras Tini Stoessel, María Becerra y Emilia Mernes se enfrentan por un motivo desconocido (las versiones van desde "el robo de bailarines" a "una pelea por hombres" pasando por "recitales boicitoeados en la cancha de Velez") y los varones "del espacio" se dividen entre tinistas (la mayoria) y emilistas (?) (unos pocos), Lali Espósito volvió a marcar una sensible y sustancial diferencia con todos sus colegas y marchó, junto a miles de personas, en el "Día de la memoria" para repudiar el sangriento golpe de estado del 24 de marzo de 1976.
A 50 años de ese suceso trágico y sombrío para la Argentina, algunos jóvenes aún prefieren comprometerse y dar a conocer su opinión y su postura antes de ejercer un comportamiento lavado o ajeno, como si tal aberración no hubiera existido. Lali es una de ellas. Se sabe, de manera categórica, que es una declarada enemiga y opositora del gobierno de Javier Milei, con quien mantiene una larga disputa. Cuando el lider libertario fue el candidato más votado en las presidenciales de 2023, ella escribió "Qué peligroso, qué triste".
Desde ese momento, Milei no le perdonó una y entre varias críticas fuertes que le hizo le endosó un apodo que se hizo carne entre sus partidarios: la llamó "Lali Depósito" y la acusó de cobrarle sumas muy grandes de dinero a distintas instancias públicas (gobiernos provinciales y municipales) a cambio de su participación en recitales que para la población son gratuitos. Hace casi tres años, al menos públicamente, que Lali camina por una vereda muy diferente a la que transita el presidente. Ninguno de sus colegas se pronunció ni a favor ni en contra de ellos, lo que en muchos casos les valió el calificativo de "tibios".
El 24 de marzo, increíblemente, se volvió una fecha que divida a la sociedad. Aunque cueste creerlo, hay gente que de alguna manera reivindica el sanguinario accionar de las fuerzas armadas y que cuestiona el número de detenidos-desaparecidos que dejó como saldo el terrorismo de estado, calculado en 30.000 personas. En las redes sociales, muchas de esas personas se manifiestan en contra de que una jornada como la de hoy sea feriado y de que se desarrollen marchas o actos para decir, como tantas otras veces, "nunca más".
LA FOTO DE LALI ESPOSITO EN LA MARCHA POR EL DIA DE LA MEMORIA QUE REFUERZA SU COMPROMISO CON LAS LUCHAS POPULARES
Pero también hay una porción gigante de la sociedad que sigue rechazando y condenando la violencia ejercida desde el poder, y todavía más si es un poder ejercido de facto y quebrando el orden constitucional como lo fue durante el períódo que transcurrió desde el 24 de marzo del 76 hasta el 10 de diciembre de 1983, cuando volvió la democracia de la mano de Raúl Alfonsín, electo presidente en los comicios del 30 de octubre de ese mismo año. Cada 24 de marzo miles de personas se movilizan todo el país reivindicando el incesante pedido de "Memoria, Verdad y Justicia". A pesar de todo, nadie clamó por revancha.
Y allí estuvo Lali, como cualquier hijo de vecino, codo a codo con otros miles y miles de argentinos en esa marea humana que reivindica vivir en paz, en democracia y en libertad. Llevaba en sus manos un pañuelo blanco, ese símbolo silencioso que utilizaron las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo para identificarse y que gritó más fuerte que cualquier comunicado castrense. En su cuenta de Instagram -porque no deja de ser una joven- la morocha escribió "donde hay que estar". Qué lindo, qué esperanzador.



