Acostumbrada a mostrarse frontal, espontánea y sin filtros, Sabrina Rojas volvió a quedar en el ojo de la tormenta por una situación que nació de un momento íntimo y familiar. En principio parecía ser algo absolutamente cotidiano, pero la exposición en las redes sociales hizo que se genere un debate picante, atacándola por sus hijos -fruto de su relación con Luciano Castro-.
Lo que para Sabrina era una simple escena de regreso a casa con sus hijos, en las redes tomó forma de polémica. Todo comenzó con un video que compartió desde el auto. Ella manejaba, había música, y el clima era de complicidad. Detrás, su hija registraba la secuencia mientras el menor de sus niños iba sentado adelante, sumándose al juego familiar.
Sabrina acompañó la publicación con una frase que resumía el espíritu de la escena: “Volviendo a casa. Así siempre, mis compañeros en esta vida (qué suerte que tengo)”. Pero la lectura cambió cuando algunos usuarios comenzaron a cuestionar si el nene más chico tenía o no puesto el cinturón de seguridad. En minutos, la publicación quedó atravesada por la crítica.
Muchos trataron a Rojas de imprudente, no solo por el hecho de si su hijo tenía o no el cinturón de seguridad sino también por el hecho de mandarlo en el asiento de adelante y no atrás. Aunque no se supo a ciencia cierta si había espacio atrás, la lógica era que el pequeño fuese con su hermana en la parte trasera. Pero más allá de esto, la situación molestó y mucho a la modelo.
EL ATAQUE DE BRONCA DE SABRINA ROJAS POR UN VIDEO JUNTO A SU HIJO MENOR
Lejos de ignorar lo que estaba ocurriendo, Sabrina eligió responder desde la forma más directa y letal. No se abocó en una explicación extensa, sino desde una reacción tajante. “Por supuesto que tiene el cinturón puesto. No rompan las pelo…, cuido muy bien a mis hijos. Disfruten y preocúpense por ustedes, ¡que de los míos me encargo yo!”, disparó.
La frase tuvo impacto inmediato. Más allá de las especulaciones, Sabrina puso límites claros cuando siente que se pone en duda su rol como madre. Minutos después de su descargo, hasta reforzó sus palabras mostrando imágenes donde se veía que el niño llevaba correctamente el cinturón, dejando sin efecto todas las críticas que le llegaron al principio.
Aunque Sabrina quiso mostrar una escena simple y amorosa con sus hijos, el foco en cuestión se corrió de golpe y muchos apuntaron a una imprudencia que no tenía motivos reales. Pero hacía falta su voz como para bajarle el tono a todos estos comentarios, y con el hartazgo que significa que cuestionen su responsabilidad como mamá.




