Ni que sea viernes ni la llegada de la primavera con sus días más soleados alegran a Robertito Funes Ugarte. Eso quedó en evidencia en la mañana de este viernes 2 de octubre, cuando el conductor de La Nación + quedó expuesto al quedar su micrófono abierto.
A Robertito no le importó nada. Ni manifestar su enojo con el equipo de producción que lo acompaña día a día, ni que la audiencia note su mala onda mañanera. Ya desde el vamos, su cara adusta lo decía todo. A pesar de que sus compañeros intentaron remarla, no se pudo disimular que algo andaba mal.
Todo empezó luego de que el noticiero cubriera la detención del principal sospechoso del femicidio de Aixa. Luego de unos segundos, Funes Ugarte lanzó una frase manifestando el pésimo humor con el que había llegado al canal. “A ver si nos ponemos de acuerdo…. Momento de los títulos, 7.33. Gracias”, dijo, seco. El aire se cortaba con tijera.
Acto seguido, Robertito, de muy mala manera, arranca de la mano un papel a una persona de producción con un gesto más que brusco. Pasan unos segundos, van a títulos y, de fondo, el conductor explota: “¡Qué vergüenza! ¡¡Uffffff!!”.
EL ESTALLIDO DE FURIA DE ROBERTITO FUNES UGARTE
Semanas atrás, Robertito estalló de furia tras convertirse en víctima de un delito virtual. “El jueves pasado me hackearon la cuenta del celular. Un reverendo hijo de su madre, del cuál ya tengo su teléfono. Es de la agencia Movistar, y aunque no lo crean es un diputado de la Cámpora el que me hizo esto”, aseveró.
“Dije ´qué raro, por ahí las empresas se cuelgan un día y se cuelgan´. Y desde el jueves pasado, mi teléfono se murió. No tenía nada, absolutamente nada”, señaló el periodista, quien contó que ya había recibido extraños mensajes pero decidió pasarlos por alto.
Y allí estuvo su error, porque fue que estos malvivientes le terminaron de complicar la vida: “Se hizo pasar por mí, tenía todos mis datos, mi documento, mi CUIT, tenía mi dirección, tenía absolutamente todo. Entonces cada dato que le daba a la persona de la empresa era correcto”.
