Hugo Leandro Cabrera tiene 40 años y es empleado de la Municipalidad de San Cristóbal, Santa Fe, en el sector donde se entregan las licencias de conducir. Mirian Gabriela Núñez, de 44 y maestra jardinera, es su esposa. Juntos tuvieron un hijo, el único fruto del matrimonio: Ian Cabrera. Por estas horas, Hugo y Mirian no consiguen escapar de su consternación (si es que alguna vez lo harán): Ian, de apenas 13 años, fue asesinado por un compañero de su escuela que le disparó con una escopeta de doble cañón.
"Descansa en paz. Que Dios te tenga en la gloria, ángel de Dios", lo despidió una integrante de la familia, sumergida en el dolor que desde este lunes por la mañana envuelve no solo a la ciudad, sino también a todo un país.
Ian Cabrera era alumno de la Escuela N° 40 Mariano Moreno de San Cristóbal, aunque iba a un curso inferior a su atacante, un adolescente de 15 que escondió el arma en el estuche de una guitarra antes de abrir fuego contra otros compañeros tras ingresar al establecimiento. Su víctima fatal era fanático del fútbol y admirador de Enzo Pérez; había cumplido 13 años el 2 de enero.

Esa fecha —la del nacimiento de Ian— quedó grabada en la memoria y el corazón de su papá, Hugo. Pero también en su brazo: tiempo atrás se realizó un tatuaje con el nombre de su hijo, una corona y la fecha de nacimiento. "Misión cumplida, hijo", escribió Cabrera al compartir en su cuenta de Facebook el diseño recién hecho, con la tinta bajo su piel todavía fresca. Tanto como su dolor incipiente, inaugural. Aquel que jamás desaparecerá.

QUÉ SE SABE DEL ATAQUE DEL ADOLESCENTE EN UNA ESCUELA DE SANTA FE
La investigación permitió reconstruir varios puntos clave sobre el accionar del adolescente de 15 años que abrió fuego contra sus compañeros. Según la información oficial, el joven ingresó al establecimiento con una escopeta escondida en una funda de guitarra y, en pleno inicio de la jornada escolar, comenzó a disparar mientras los alumnos se preparaban para el izamiento de la bandera.
El ataque ocurrió alrededor de las 7.10 y fue extremadamente rápido pero violento. El agresor efectuó al menos cinco disparos en el patio interno, lo que generó escenas de pánico generalizado: estudiantes corrieron, algunos rompieron vidrios para escapar y otros se tiraron por las ventanas en medio del caos. Como resultado, Ian Cabrera murió en el lugar.

Tras los disparos, un asistente escolar logró intervenir de manera decisiva: se abalanzó sobre el adolescente, consiguió reducirlo y quitarle el arma, evitando que el ataque continuara. Minutos después, la Policía llegó al lugar y procedió a su detención. Las autoridades confirmaron que el agresor cursaba tercer año y que, según testimonios de docentes y compañeros, no presentaba antecedentes de conducta violenta y era considerado un buen alumno.
En paralelo, la investigación intenta determinar qué motivó el ataque y si existieron señales previas. Algunos testimonios mencionan que el hecho pudo haber sido planificado y que el joven era una persona reservada, aunque no hay confirmaciones oficiales sobre el móvil. También se analiza cómo obtuvo el arma y cómo logró ingresarla al colegio sin ser detectado. Mientras tanto, la escuela permanece cerrada, se decretó duelo en la ciudad y se dispusieron medidas de contención para toda la comunidad educativa, profundamente afectada por una tragedia inédita en la zona.
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