La ciudad de Rosario atraviesa horas de profunda conmoción tras conocerse la muerte de una joven pareja de estudiantes en un caso que, con el correr de las horas, suma elementos tan impactantes como inquietantes.
Las víctimas fueron identificadas como Sophia Civarelli y Valentín Alcida, ambos de 22 años y estudiantes de Psicología en la Universidad Nacional de Rosario. Sus muertes ocurrieron en dos departamentos distintos, pero en un lapso de tiempo muy cercano, lo que rápidamente encendió las alarmas de los investigadores.
Según las primeras reconstrucciones, la joven fue hallada sin vida en su departamento, acostada en la cama y con una herida cortante en el cuello. Minutos después, y a pocas cuadras de allí, el joven se arrojó desde un octavo piso en un edificio de la zona céntrica.
El dato que resulta clave en la investigación es que, antes de ese desenlace, una amiga del joven realizó un llamado al 911 alertando sobre la situación. De acuerdo a su testimonio, él mismo le habría contado una versión de los hechos: aseguró que su pareja se había quitado la vida y que él intentó asistirla sin éxito.
Sin embargo, esta explicación es ahora objeto de análisis por parte de la Justicia. En el lugar donde fue encontrada la joven, la Policía secuestró un cuchillo y una carta escrita por el joven, en la que expresaba su intención de suicidarse, señalando que no había podido “salvarla”.
Aunque en un primer momento la causa fue caratulada como “muerte dudosa”, las autoridades del Ministerio Público de la Acusación avanzan con una hipótesis más grave: un posible femicidio seguido de suicidio. El joven, tras arrojarse al vacío, fue trasladado con vida al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez, pero falleció poco después como consecuencia de las heridas sufridas.
Mientras tanto, peritajes forenses, análisis de la escena y testimonios del entorno cercano buscan reconstruir qué ocurrió en las horas previas. Uno de los focos está puesto en la dinámica de la relación y en posibles antecedentes que permitan entender el contexto.
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El caso generó una fuerte repercusión no solo en la comunidad universitaria, sino también en toda la ciudad, donde crece el pedido de esclarecimiento. En paralelo, allegados a las víctimas comenzaron a expresar su dolor en redes sociales, compartiendo mensajes de despedida y exigiendo que se conozca la verdad.
La investigación sigue en curso y no se descartan nuevas medidas en las próximas horas. Por ahora, una certeza atraviesa a todos: se trata de un hecho estremecedor que volvió a poner en agenda la gravedad de la violencia de género y sus consecuencias más extremas.



