Pepe Ochoa descubre su pasado, revela datos desconocidos de su vida privada y confiesa sus ganas de ser papá: “Quiero formar una familia”

Pepe Ochoa descubre su pasado, revela datos desconocidos de su vida privada y confiesa sus ganas de ser papá: “Quiero formar una familia”

Hizo camino al andar. Actor, conductor, comediante, influencer y productor —¡sí, todo eso!—, consiguió un lugar destacado en los medios, aunque pagó un precio alto. Aquí habla del trabajo y del amor, de Ángel y de Yanina, y de lo que nunca se animó a contar.
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Todos los días aporta información y primicias que logra conseguir gracias a su entusiasmo, profesionalismo y dedicación. Y cada una de sus noticias —algunas, verdaderas bombas mediáticas— marcan la agenda en los portales y los programas de chimentos. Pero en esta oportunidad es él, Pepe Ochoa, quien abre su corazón en este A solas con Paparazzi para hablar de todo aquello que pocoas veces contó: su infancia y su adolescencia, este presente tan buscado y el futuro —personal y laboral— deseado.

Apasionado por el periodismo pero también actor, comediante, influencer y conductor en streaming y televisión, Ochoa atraviesa un gran momento, en el lugar que tanto Ángel de Brito como Yanina Latorre le dieron. Sin embargo, por este éxito profesional que persigió durante años debió pagar un costo alto, como reconoce: relegar el plano sentimental. 

Ahora, el panelista de LAM y figura de Bondi asegura que ya está listo para encontrar el amor y formar una familia. Y dispuesto al diálgo, brinda detalles del lado B de la famosa Suricata. “Muchas veces en el portal, pero es mi primera vez en Paparazzi —dice Pepe, entusiasmado—. Estoy contento con seguir en esta industria, en la que entré medio de sopetón. A diferencia de los años anteriores, siento que estoy en eje, que me gane un lugar y que no tengo que andar pidiendo mucho permiso. Siento que estoy siendo yo”.

Pepe Ochoa con Ángel de Brito.

—Es difícil llegar, y todvaía más mantenerse.

—La información es nuestro negocio. Y lo entendí rápido trabajando con Yanina y Ángel. Uno puede tener una gran historia o personalidad, pero en un programa de espectáculos la primicia, la información, el detalle, el famoso que te cuenta, es el mejor camino que uno puede trazar.

—Sabés combinarlo con tu carisma, picardía y espontaneidad

—Lo entendí muy rápido. Siento que soy muy observador. Mi parte artística, haber sido actor. Siempre supe que cuando me sentaron con Fefe (Bongiorno), él era la parte más intelectual del reality y el análisis profundo, y sentí que tenía como la veta del humor. Pero la información era un lugar donde me podía destacar. 

Un adolescente Pepe Ochoa.

—¿Cómo era Pepe antes de sentarse en LAM?

Soy un tipo entusiasta y me voy alineando detrás de las cosas que me gustan, y la comunicación siempre fue mi vida. Antes me expresaba en las redes sociales y me dediqué toda la vida al teatro. Hice más comercial, revista; fui conociendo el universo de los famosos desde otro lado. A raíz de las conexiones y los contactos conocí a Ángel. Él me invitó a formar parte de LAM desde las redes. Era un universo que manejaba muy bien, pero de repente un día me dijo: "Che, ¿estás para maquillarte y salís al aire?". Fui probando. Fui construyendo un camino con mucho ímpetu y ganas de crecer.

¿Sentís que te merecés un Martín Fierro al remador?

No espero nada en general de nadie, ni de mi familia. Hago las cosas porque me entusiasma, y eso me da empuje. El camino siempre fue ese. Llegué a trabajar en teatro con Antonio Gasalla y no siento que sea el más talentoso: nunca fui el mejor cantante, ni el mejor actor, ni el mejor comediante, pero tengo esto que me alinea y entusiasma. En este medio hay que trabajar todo el día, no descansás.

¿Apagás el celular para dormir?

Sí, lo apago. Tengo un cuarto sin tecnología. La gente no lo puede creer porque no tengo tele ni ningún aparato electrónico en el cuarto. Entro y tengo mis momentos, mis rituales, antes de dormir. 

Pepe con Fede Bal.

¿Por ejemplo?

Me acuesto en la cama y leo un libro, pero generalmente me quedo mirando la pared, pensando. Todo lo dejo una hora y media antes de irme a dormir. Lo que me empezó a pasar el año pasado es que tuve un momento en que se me empezaron a cruzar todos los cables. Sentía que debía estar a la altura de tal proceso, porque me pasó que conduje LAM y SQP y me estaba asfixiando, pensando en que tenía que hacer algo bien grande. Y dejé de disfrutar. Mucho de eso por la hiperconectividad. Estaba todo el tiempo conectado y sentía que tenía que tener siempre algo para el programa, porque sino mi carrera se iba a acabar. Eso me enseñó y a partir de ahí dije: "Cuando vuelvo del programa desconecto o me pongo una serie, música o me cocino".

¿Hacés terapia?

Sí, hago. Mucha. Es importante mirar para dentro. Y es un espacio que es mío, y que nadie me diga que tal o cual cosa desde otro lugar, de querer darme consejos. Estamos pasado de información, de qué es el éxito, el like, la cosa... Y la terapia me ayuda a encontrarme y replantearme qué busco. 

—¿Tenés amistades en el medio?

—Tengo muy buenos amigos del medio. Fede Bal es uno. Creo que con Ángel, hoy lo somos. Son amistades que compartís como un gran amor por la profesión, pero Ángel primero fue mi jefe y ahora es más mi amigo. Compartís la vida y lo cotidiano. La amistad existe en el medio si tenés códigos: nunca vi a alguien como un medio para algo más. Siempre sentí que me dieron oportunidades, y eso depende de cada uno. ¿Cuántos han pasado por programas sin pena ni gloria y cuántos han hecho de una oportunidad un mundo?

—¿Saliste con algún famoso?

—No, nunca. Le esquivo al amor, en general. Recién ahora, que tengo mis objetivos cumplidos, me abrí a la posibilidad. La prioridad era mi laburo, mi vida, mis cosas. Sí, obviamente: cositas, romances, pero nunca nada tan profundo. Ahora sí estoy disponible: hoy miro a futuro y quiero una pareja, tengo ganas de tener una familia. Pero se me fue despertando con tiempo: a los 20, que estaba de joda en el teatro, en Mar del Plata, nunca pensé que necesitaba una pareja. Pero ahora, a los 37, estoy más grande y he recorrido un gran camino que me llevó hasta acá. Me gustaría esto de compartir, llegar a casa y estar con alguien, pero tampoco conozco porque nunca tuve una pareja estable, salvo una cosita de nueve meses que terminó mal. Cuando conozco gente me cuesta conectar porque siento que soy un chabón al que le apasiona lo que hago. No me falta mucho ni me siento carente de cosas.

—Ese pensar en formar una familia, ¿incluye ser papá?

—Me gustaría ser papá. Me gustan mucho los chicos: tuve una etapa de mi vida en teatro donde hacía infantiles y me encantaban los niños. Fui tío hace poco, y verlo a mi hermano padre, a mis papás abuelos, fue algo muy loco... Siempre tuve un sentido de familia, pero nunca... y ahora me pegó. Sé que ser papá es un quilombo

—¿Alguna vez te sentiste atraído por una mujer?

—La verdad que sentirme atraído, como de querer tener un vínculo, nunca. Pero he tenido experiencias con mujeres pero terminaron afirmando mi homosexualidad. Fueron situaciones complejas. Ahora, si me preguntás una famosa con la que me pondría de novio: Pampita. Me parece magnética, la amo, ensalza el rol de la mujer en general. También Moria Casan. Mujeres aguerridas.

—Hace mucho que estás sin pareja, y muchos famosos me han contado que llevan largos periodos de abstinencia sexual.

—Cada uno vive el sexo como puede, como le sale. He tenido años donde para mí era importante y otros en los que no. Si tenés la líbido en el trabajo, no lo tenés en la pareja, y al revés. Son momentos. Lo importante es vivirlo con naturalidad. (El sexo) no se cuantifica. Hoy es difícil encontrar alguien para compartir, pero es fácil con quien tener algo casual, y a mí lo casual siempre me aburrió. Soy clásico. Dentro de lo lógico necesité tener confianza con la persona antes de avanzar. Peor para mí el sexo es reimportante en la vida. Habla mucho de uno y el otro, es una conexión que habla, una comunión. Puedo garchar todos los días como estar sin sexo un año. Me tiene que dar ganas de ir a la cama con esa persona, no el trámite.

—¿Te costó de chico asumir tu sexualidad?

—Empecé terapia porque fui al psicólogo sabiendo que era gay y le dije que tenía que vivir una vida heterosexual y que él me tenía que ayudar. Quería trabajar sobre eso. El psicólogo me contestó: "¿Y qué tiene de malo ser gay?". Era otra época y no existía la información que hoy tiene los chicos, que sienten diferente. Hace 20 o 30 años no había. Por eso yo salí del closet sin conocer un gay: no es que veía uno en la calle o algún amigo de mi mamá. No se hablaba, era muy tabú. Me jugó una mala pasada la presión social, el salir. Pero cuando salí, mi familia me acompañó mucho, y eso es reimportante. Con todos los miedos que mis papás tenían por tener un hijo gay y que me puedan discriminar; mis hermanos también. El amor todo lo puede. Tener ganas de ser libre y vivir procesos sanos se puede. Después, hay cosas como la opinión y mirada ajena, pero uno se va dando cuenta de que lo que opina el otro no es tan importante y que nunca podés posponer tu vida. Ni por un laburo, ni la sexualidad. Estamos de paso.

—Te estaba mirando el brazo. ¿Cuántos tatuajes tenés?

—Siete. El primero que me hice es como el de Lali, que dice "Soy". Un triángulo que me hice antes que ella. El triángulo significa mente, cuerpo y espíritu; si están alineados puedo ser mi mejor versión. El elefante es como un animal que si está solo, muere: necesita vivir en comunidad y manada; pisa fuerte y es espiritual. No me gusta estar solo. Después el signo de la paz. Otro que dice "Equilibrio", que es algo que busco todo el tiempo. Y uno que si lo das vuelta, es mi primer perro, pero del otro lado parece una pija... Me lo hice en pedo en un casamiento: al otro día me di cuenta de lo que parece. El que se casaba se hizo una empanada de humita.

—Ahora tenés que jugartelá: ¿Ángel de Brito o Yanina Latorre?

—Angel. Yanina es una persona que admiro, quiero, muy importante para mí en los medios, pero quien me dio todo y más, la posibilidad, fue Ángel. Por eso lo elijo por sobre ella.

—¿Cuál fue o es la peor angelita?

—Luciana Elbusto. Llegaste muy arriba y te pinchaste. Llegaste con todo el quilombo, dándolo todo, peleando, que sí, que no, haciéndote cargo de tu historia. Y de repente un día te pinchaste. En la tele no hay tiempo. 

—¿Podrías trabajar con Rodrigo Lussich y Adrián Pallares, siendo que estás tan identificado con Ángel?

—Sí. No sé qué le pasa a Rodrigo conmigo. Soy muy chicanero en la tele. Con Adrián me llevo muy bien. Son personajes con los que he crecido y vi laburar. Me parece digno de admiración la carrera que han hecho. Recontra laburaría con ellos. No sé si bailaría cuando se arma el bailongo... Son un combo que te incentivan al formato de show que tienen.

—¿Pampito y Matías Vázquez hacen buena dupla o son el agua y el aceite?

—Son el agua y el aceite. Para mí se odian.

—¿Es buena Fernanda Iglesias? Si te dieran un programa, ¿la pondrías en el panel?

—Sí. Es una excelente profesional. El año pasado tuvo un año espectacular. Lo que pasa con Fer es que a veces no sé en cuál anda. De lo profesional la recontrato, pero en lo personal, a veces puede ser difícil tratarla. Me gusta cómo está y me alegra que esté bien: la he visto batallar duro con la salud mental.

—Wanda, Pampita, Nicole, la China Suárez: ¿a quién ves como la futura diva?

—Puede ser Wanda y Pampita. Pero como dice Moria Casan, ya no se si hay un star system como antes. Hoy hay cercanía con las redes: es complicado sentir que va a haber alguien como Moria, Susana Giménez, Mirtha Legrand o Marcelo Tinelli. Pasa con Santi del Moro: es el uno de la tele porque hace el programa más importante, pero no es divo. No hay misterio en las figuras de la tele.

—¿Con qué no te metés a la hora de dar un chimento?

—Me meto con todo hasta donde sienta que puede dañar a la otra persona. Lo vamos trabajando con el famosos si es algo complicado. Mis límites tienen que ver con hasta donde me habilita o no el famoso. Las infidelidades a veces son difíciles. Si el famoso elige ser infiel y no cuida la manera y las formas, es problema es del famoso también porque es obvio que se va a filtrar en la prensa.

—¿Hay alguna bomba que no contaste?

—Sí. No la puedo decir, y acá te lo muestro en mi celular. Un vínculo de hace tiempo que si se cuenta, explota todo por el aire.... 

—¿Qué le diría este Pepe al de 10 años atrás?

-Que la está rompiendo. Que lo celebre, que lo disfrute, porque costó mucho llegar hasta acá. Seguir estando con los pies sobre la tierra, ocupado en qué y cómo lo quiero. Que estamos allá arriba. Y besos a todos los del colegio que me jodían.

   
 

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