De Mónaco a Colegiales, casi sin escalas. Claudia Ciardone estuvo en el exclusivo principado europeo para asistir junto a su pareja a la carrera de Fórmula 1. Y apenas volvió a la Argentina, cumplió con su promesa: visitar los estudios de Atlántida para una nueva edición de este A solas con Paparazzi.
Súper lookeada para la ocasión, lejos de improvisar el outfit, la ex Gran Hermano optó para la entrevista por jeans holgados y una camisa elegante en tonos celeste y chocolate. Hace tiempo que no se la veía: Claudia tomó la decisión de alejarse de los medios.
Abocada a la vida fitness y a su marca de indumentaria deportiva, ahora acepta una entrevista a fondo para hablar de su presente, y de su pasado: su affaire con el actual novio de Wanda Nara, y más allá, su relación mediática con Ricardo Fort. “Tanta vida que pasó... —Ciardone, entusiasmada con su regreso, pero con algo de nostalgia—. En Paparazzi fueron los primeros en darme la bienvenida a este mundo: hicimos un montón de tapas, notas, desfiles, presencias. ¡Mi salida de la casa fue directo a la tapa! Hice como 12. Las tengo todas guardadas”.

—¿Cómo fue aquella experiencia en Gran Hermano y el salto a la fama?
—Fue una experiencia hermosa. Era modelo, pero quería más popularidad para empezar a cobrar más los trabajos. Lo logré, gracias a Dios. Y fue un Gran Hermano súper visto. Y así seguí: no es fácil mantenerse en el medio.
—Si te llamaran, ¿volverías a entrar a la Casa?
—No. A veces digo: "Estaría buenísimo". Pero ya está: lo hice, lo viví. Y la paciencia ya no está, tenemos otra edad: (si entro) mato a alguien, directamente.
—¿Cómo ves a este Gran Hermano, que recibe tantas críticas por romper aislamiento y manosear el formato original?
—Se está rompiendo mucho el aislamiento. Está bien que entre alguna persona que se fue, pero tampoco tanta... Romper el aislamiento no es el sentido de Gran Hermano.
—Marianela Mirra ganó en tu edición. ¿Creés que fue la mejor jugadora de la historia?
—A mí me gustó como jugó: fue un personaje querible. Era graciosa, divertida. Lo hizo perfecto. Esto no deja de ser un juego y uno tiene que ganar, tener armas y usarlas. La persona ahí dentro no se tiene que medir por lo que hace sino por lo que es fuera.
—¿Seguís teniendo relación con tus excompañeros de GH?
—No. Pasaron tantos años... Una vez estuve en un grupo (de WhatsApp), pero no sé si me sacaron o me fui...
—¿Cómo ves la relación de Marianela con José Alperovich, que tiene prisión domiciliaria por violación?
—No puedo opinar. Son historias de vida que le pasan a cada persona y como no estoy dentro de esa historia, no sé qué le pasó. Yo estaba en una burbuja en la Casa y post reality: jamás escuché nada, estaba viviendo mi historia feliz. Me enteré fuera de la casa y años después. Generalmente, mi vida es así: me pasan cosas que todo el mundo lo sabe y yo estaba en una burbuja.

—Le escapás a los conflictos y las peleas.
—No me gusta, la paso mal. Sí estuve alguna vez. De hecho, mi alejamiento del medio se basa un poco por ese lado, porque me cuesta mucho el conflicto. Pero a esta edad, ya veremos que pasa.
—¿Tenés ganas de volver?
—Sí, es lindo. Me gusta mucho el teatro. Amo actuar. Eso me gustaría hacer.
—En Gran Hermano se forman parejas, pero no muchas perduran después del reality. En tu caso, estuviste con dos compañeros de la Casa.
—Con Agustín Belforte y Damián Fortunato. ¡Qué aburrida que estaba! Era chica. Pero con uno, solo fue un beso. Es lo mismo que ahora se ponen el hielo y chapan entre todos. Después, con el otro estuve un tiempo. Son vínculos que dentro de la Casa se potencian, como todo. Y en ese momento, las personas que tenés ahí son tu familia.
—Después de Gran Hermano llegaron la fama, la exposición, el teatro… ¡Y llegó Ricardo Fort!
—Él ya era conocido, creo que estábamos en un mismo nivel. Ya había hecho un Bailando.
—Fort buscaba parejas para generar noticias, para ser mediático. ¿El noviazgo fue un acuerdo?
—No, cero. Lo que se lo extraña, es impresionante. Se extraña a un Ricardo Fort en la tele.
—¿Qué recuerdos te quedaron de él?
—Todo. Momentos relindos. De él no puedo decir absolutamente nada malo. Tenía su carácter, como cualquier persona: caprichoso, pero con un corazón enorme y un sentido del humor lindo, divertido.
—¿También tuviste el privilegio de la tarjeta Black?
—Sí, la tuve. Él me decía que la use, y le decía que no quería. Es todo lo contrario a lo que piensa la gente. Él me había dado la tarjeta Black y yo, cero: me tuvo que obligar a que la use. En un momento lo hice, compraba boludeces. Él me hacía un montón de regalos: un anillo, un reloj. Era regalón.

—Pero se decía que las parejas mujeres de Fort era acuerdos. ¿Cómo fue en tu caso?
—Por Ricardo tengo un sentimiento muy fuerte hoy en día y lo tuve en su momento. Es como que en ese momento, cuando estuvimos juntos, la bisexualidad era una mala palabra. Hoy, vos salís con una persona bisexual y está todo bien. Pero era muy complicado comprenderlo en ese momento.
—¿Seguís teniendo contacto con algún integrante de la familia Fort?
—Lo que me pasaba es que soy muy emocional, demasiado, entonces sí, seguí teniendo vínculo, preguntando cómo estaban, pero tampoco quería invadir. Si no me llaman, no voy a estar molestando. Pero jamás tuve problema con nadie.
—Tiempo atrás, decidiste alejarte de los medios. ¿Cómo es tu presente?
—Elegí alejarme de los medios por el hate que recibía por el tema de Ricardo. Me dolía mucho, me molestaba que se piense una cosa que no es: como que lo usé, que estuve con él por algo. Y lo quería un montón. Empecé a alejarme. Y cuando empezás a decir que no querés hablar de ese tema, empiezan a dejar de llamarte. Pero realmente me hacía mal. Y cada vez te alejás más. Hoy estoy con mi marca de ropa y el mundo fitness, mundo saludable.
—Sos de cuidarte y entrenar mucho.
—Entreno mucho: me gusta, me hace bien y es mi cable a tierra. Todo lo que sea deporte, ahí estoy. En la alimentación me cuido, pero me doy mis permitidos: si un domingo me quiero comer una hamburguesa de esa cadena conocida,voy. Tengo una vida tranquila.
—Estás en pareja.
—Sí, desde hace un montón de años. Tuvimos un break en la relación y después nos reencontramos.
—Muchas sueñan con la boda o la maternidad, pero en tu caso, aún ninguno de esos viejos mandatos.
—No. Me da mucho miedo ser madre. Siempre me dio miedo. Es una responsabilidad gigante y tengo miedo de no poder hacer eso, y que le pase algo a mi hijo. Ahí me muero, se me terminó la vida. Y no es algo que lo necesite para sentirme realizada. Estoy bien y disfruto de todos los hijos de los demás.

—¿Casamiento tampoco?
—Ah, no. Eso menos. No tiene sentido. Es una firma que, para mí, ya no.
—Hablaste de la bisexualidad. ¿En algún momento estuviste con mujeres?
—Me buscaron muchas veces, pero no es algo que me interese, aunque no es un tema tabú. Mientras que las personas se quieran y respeten, está perfecto.
—Tenés un cuerpo escultura. ¿Te preocupa el paso del tiempo?
—Me hago de todo, pero súper cuidado: tratamientos y cirugías. El paso del tiempo no me da miedo, pero me gusta envejecer dignamente, verme bien. Sé que el tiempo va a pasar y se nos va a caer todo, pero mientras pueda, con cuidado, sin ser invasiva y manteniendo la misma estética...
—Aunque te alejaste de los medios, indirectamente caíste en la relación de Wanda Nara y Martín Migueles por ser su ex. ¡Y te volvió a buscar!
—Me buscó con la excusa de traerme telas de afuera con el emprendimiento de mi marca de indumentaria deportiva y quería que nos juntemos a charlar de eso. Ahí me junté y se dio conocerlo.
—¿Le creíste?
—Cero. No le creí nunca nada, y se lo decía. Me parecía un chanta. Pero como no lo quería para nada a largo plazo, estaba. Me había separado hacía un tiempo y nada me interesaba. Era lo que era, y listo. A mí me empezó a despertar sospechas el interés que él tenía en salir y mostrarse.

—Como Leo Fariña, que buscaba exponerse con una famosa.
—No te lo puedo asegurar, pero creo que sí. Eso me resultaba extraño. ¿Por qué quiere subir una foto a Instagram? Yo, jamás. Le dije que no. ¿Porque quiere ir a un lugar a hacerme ver? Eran todas cosas que no me habían pasado nunca y no me cerraban.
—Cortaste y volvió tiempo después, cuando ya estaba en pareja con Wanda.
—Estaban hacía un tiempo. Tengo un amigo que es peluquero y fue a cortarle el pelo a Elías Piccirillo, a la prisión domiciliaria, y ahí estaba su socio. Lo fue a visitar. No me explico cómo salió mi tema, pero él (por Migueles) me escribió desde el teléfono del peluquero. Me dijo que me quería pedir perdón por lo mal que se había comportado. Me pareció un gesto recopado en ese momento, pero después me llamó y lo que me ofrecía era otra cosa, que me pareció desubicada, una falta de respeto extrema. Estás saliendo con alguien hace poco, tendrías que estar en tu momento más hot, ¿y vas a llamar a una persona que, encima, está de novia? Y si yo no me hago respetar, ¿quién lo va a hacer?

—¿Wanda no se comunicó con vos?
—No. De hecho, la ofrecí mil veces. Tengo todo para mostrar y comprobar esto.
—Wanda estuvo alardeando de los supuestos 24 centímetros de Migueles.
—Innecesaria tu pregunta. No, no. Nada que me importe menos. Es una pregunta que le tienen que hacer a ella, no a mí.




