Hay pocas cosas más molestas que sacar una remera, un buzo o una campera del placard y sentir ese olor a humedad que parece pegado a la tela. A veces pasa porque la ropa quedó guardada mucho tiempo, porque no se secó del todo antes de doblarla o porque estuvo en un ambiente con poca ventilación. Y aunque la primera reacción suele ser volver a lavarla, no siempre hace falta.
El truco casero más práctico para estos casos es usar bicarbonato de sodio junto con ventilación. El bicarbonato no perfuma la ropa: ayuda a neutralizar olores, que es distinto a taparlos con fragancias. Por eso puede funcionar bien cuando el problema es un olor leve o moderado a encierro, humedad o placard.
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La forma más segura de aplicarlo es simple. Primero, hay que sacudir la prenda y colgarla en un lugar aireado, preferentemente cerca de una ventana abierta o en un espacio con circulación de aire. Después, se puede espolvorear una pequeña cantidad de bicarbonato sobre las zonas que tienen más olor, dejar actuar varias horas y retirar bien el polvo con un cepillo suave o sacudiendo la prenda al aire libre.
Otra opción es colocar la ropa en una bolsa grande o recipiente seco, sumar un pequeño recipiente abierto con bicarbonato y dejarlo actuar durante la noche, sin que el polvo toque directamente telas delicadas. Este método es útil para prendas que no se quieren mojar o que no conviene lavar seguido, como sacos, camperas, tapados o ropa que estuvo guardada fuera de temporada.
Lo importante es entender que este truco sirve para refrescar, no para desinfectar. Si la ropa tiene manchas de moho, olor muy fuerte, humedad visible o estuvo mojada durante mucho tiempo, lo correcto es lavarla bien y revisar también el lugar donde estaba guardada. La humedad en placares, cajones o paredes puede hacer que el olor vuelva aunque la prenda esté limpia.
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Cómo aplicar el truco sin arruinar la ropa
- Colgá la prenda en un lugar ventilado durante al menos varias horas.
- Espolvoreá apenas un poco de bicarbonato sobre las zonas con olor, si la tela lo permite.
- Dejalo actuar entre 4 y 8 horas, o durante toda la noche si el olor es persistente.
- Sacudí bien la ropa al aire libre para retirar todo el polvo.
- Usá un cepillo suave si queda bicarbonato adherido a la tela.
- En prendas delicadas, evitá poner el bicarbonato directo: dejalo en un recipiente abierto dentro de una bolsa o caja junto a la prenda.
- No mezcles vinagre con lavandina ni con otros limpiadores, porque puede generar gases peligrosos.
- Si hay olor a moho intenso o manchas, no lo disimules: lavá la prenda y ventilá el placard.
Como cierre, el mejor aliado contra el olor a humedad sigue siendo el aire. Guardar la ropa completamente seca, abrir los placares cada tanto y evitar que las prendas queden apretadas ayuda a que el problema no se repita. El bicarbonato puede salvar una prenda en una urgencia, pero si el olor vuelve una y otra vez, la señal no está solo en la ropa: probablemente haya humedad acumulada en el lugar donde se guarda.
