El arroz con pollo es una de esas recetas que funcionan siempre: es rendidor, económico, fácil de adaptar y no exige demasiados ingredientes. Con una olla, un poco de paciencia y algunos básicos de cocina, se puede preparar un almuerzo completo, sabroso y perfecto para cuando no hay mucho tiempo.
Para una versión simple de 4 porciones, se necesitan 2 tazas de arroz, 500 gramos de pollo cortado en trozos, 1 cebolla, 1 morrón chico, 1 diente de ajo, 4 tazas de caldo o agua caliente, sal, pimienta y un chorrito de aceite. También se puede sumar cúrcuma, pimentón o azafrán para darle más color y sabor, aunque no es obligatorio.
El primer paso es dorar el pollo en una olla con un poco de aceite. No hace falta cocinarlo por completo en ese momento: alcanza con sellarlo para que tome color y sabor. Después se retira y, en la misma olla, se saltean la cebolla, el morrón y el ajo picados. Ese fondo es clave porque concentra el gusto de toda la preparación.
Cuando las verduras estén tiernas, se agrega el arroz y se mezcla durante un minuto para que se impregne bien. Luego se incorpora nuevamente el pollo y se suma el caldo caliente. La proporción más práctica es usar 2 partes de líquido por cada parte de arroz. Una vez que rompe hervor, se baja el fuego, se tapa la olla y se cocina durante 18 a 20 minutos, hasta que el arroz esté tierno y haya absorbido el líquido.
Cómo hacer arroz con pollo fácil y que quede sabroso
Aunque es una receta sencilla, algunos detalles ayudan a que no quede seco ni sin gusto.
- Dorar el pollo antes de sumar el arroz.
- Usar caldo caliente en lugar de agua para lograr más sabor.
- No revolver demasiado durante la cocción.
- Cocinar a fuego bajo una vez que hierve.
- Dejar reposar 5 minutos con la olla tapada antes de servir.
- Sumar perejil fresco o queso rallado al final, si se quiere un toque extra.
Si sobra, se puede guardar en la heladera en un recipiente cerrado y consumir al día siguiente. La clave está en recalentarlo con una cucharada de agua o caldo para que recupere humedad.
El arroz con pollo no necesita grandes trucos para salir bien. Con pocos ingredientes y una cocción cuidada, puede convertirse en una solución rápida, casera y rendidora para cualquier almuerzo de la semana.


