Yasmila Mendeguía: “Ojos celestes tienen muchas, colas como la mía hay pocas” – Revista Paparazzi

Yasmila Mendeguía: “Ojos celestes tienen muchas, colas como la mía hay pocas”

DIOSAS
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Saltó a la fama en 2016, cuando ingresó a Gran Hermano. Inmediatamente, por sus delineadas curvas y esos ojos celestes que encandilan, llamó la atención de un público rendido ante tanta belleza. Yasmila Mendeguía (22) dejó su estela y más de un corazón roto, cuando se fue a probar suerte a tierras mexicanas. En el país del tequila, la marplatense se transformó en una modelo que pisa fuerte y deja su huella.

–Estás instalada en México, ¿cómo surgió la idea?
–La idea de venirme a México surgió cuando escuché a Cyntia Cofano, quien es mi amiga acá. Me contó que se venía, y Verónica, de VMG Models, me ofreció meterme en una agencia de modelos para que arrancara a trabajar. Con Pato (Patricio Sills, su ex novio) no estábamos muy contentos en Buenos Aires, y decidimos cambiar un poco. Así comenzó esta aventura. La calidad de vida es totalmente distinta a la de Argentina, podés trabajar y viajar sin problemas.

–Ahora estás de novia con otro argentino, ¿cómo se conocieron?
–Se llama Andrés Cibert. A Andy lo conocí cuando me vine a México la segunda vez, yo ya estaba sola. El tenía que buscarme un lugar donde vivir. Resulta que me rentó un cuarto en su departamento, y con el tiempo surgió el amor que nos tenemos.

–¿Allá a qué te dedicás?
–Estoy trabajando como modelo, siempre con Ko Watches también, que es una marca de relojes divinos, y con las redes sociales. Acá apuestan muchísimo más que en Argentina por los modelos y los influencers. Se paga muchísimo mejor.

–¿Extrañás algo de Argentina?
–A mi familia sobre todo. También la fiesta, la gente, y rodearme de mis pares. Amo México, me voy adaptando todos los días un poco más, la gente es muy amable, pero la cultura no deja de ser diferente y se extraña mucho. Trato de ir dos veces al año. El último año fui una sola vez y me pareció muchísimo. El tema es que acá por el mismo dinero que te vas a Argentina te vas a Tailandia, y hasta gastás menos. Y a veces prefiero conocer lugares nuevos. Voy a ir en enero para allá, luego de mi recorrido por Asia.

–Hace un tiempo apareció una foto tuya con Floyd Mayweather, ¿tuvieron un romance?
–Pobre Mayweather. Ja, ja. Realmente no pasó nada. Me lo crucé en una tienda Gucci en Los Angeles, yo estaba con un grupo de amigos que fuimos al desmadre. Me lo crucé, yo no sabía ni quién era. Jamás vi boxeo. El estaba rodeado por cinco hombres altísimos, y cuando me dijeron quién era me acerqué a pedirle una foto y uno de los guardaespaldas me dijo que no. El le terminó diciendo que sí, que me dejara pasar. Nos sacamos la foto y comenzó a darnos charla, que dónde vivíamos y demás. Pidió a su gente que anotaran mi número de teléfono, no se los di, pero se lo terminó pasando uno de mis amigos. Igual, nunca se comunicó.

–¿Tenés tonadita mexicana?
–Cuando hablo con mis amigos mexicanos cambio un poco la tonada sin darme cuenta. Me pasa que mis amigas de Argentina me molestan porque tengo expresiones muy mexicanas, como “qué pedo”, “un chingo” o “no mames”…¡Se te pega, cabrón!

–¿Cómo te llevás con los elogios, son diferentes allá?
–En México no está tan instalado el tema del feminismo. En Argentina veo que los hombres tienen precaución de lo que dicen y lo que puede provocar. Acá no se habla mucho del tema y la verdad es que tenés de todo. Así como hay muchos caballeros, y muy atentos, hay otros que no tienen reparo a la hora de mirarte o decirte cosas.

–Si hacemos una encuesta, ¿recibís más piropos por tus ojos claros o por tu cola, que en la época de Gran Hermano todos elogiaban?
–Mi cola tiene más repercusión, obviamente. Ojos celestes tienen muchas chicas, en cambio colas como la mía hay pocas (risas).

–¿Tu novio es a prueba de celos?
–Ja, ja, ja. Realmente lo que lo distingue y lo que me enamoró es su capacidad de entendimiento. Tiene una filosofía de vida muy parecida a la mía.

–¿Cómo te cuidás físicamente?
–En general siempre fui de comer bien, tengo buena genética y no me cuesta mantenerme en mi peso. Me gusta ir al gimnasio para despejar la mente, y de paso me sirve para cuidar mi cuerpo. Hay que mantener la cola paradita.

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