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Ronen Szwarc habla desde New York: “Todos los días me siento un corresponsal de guerra”

Periodista con años de experiencia, la COVID-19 lo sorprendió en Nueva York. Lejos de volverse, todos los días le pone el cuerpo a las notas desde el peor de los escenarios del mundo.

Con un gran recorrido periodístico, a fines de 2018 Ronen Szwarc (42) decidió apostar por un nuevo desafío en su carrera. El conductor armó las valijas y se instaló en Miami con el objetivo concreto de ser convocado por los medios de Nueva York. Los tiempos se aceleraron y el destino lo instaló en la gran ciudad –la que hoy acumula más casos de coronavirus a nivel mundial– antes de lo previsto, cuando aún no se escuchaba hablar de la COVID-19.

Hoy es corresponsal destacado por sus informes en “carne viva” para distintos medios mundiales, entre ellos la cadena Telemundo y América, desde Intrusos en el espectáculo.

“No quería que llegara el final de mi vida y plantearme por qué no lo hice… Quería pasar por la experiencia de trabajar afuera. Pero nunca se me pasó por la cabeza ser un corresponsal de guerra y hoy lo siento así. Hay algo que me hizo estar en este lugar, en este momento. Y me pareció importante quedarme para contar un hecho histórico, que quedará en la memoria de todos para siempre”, afirma.

–¿La familia qué te dice?
–Están preocupados. No tanto mi papá porque es médico, sabe cómo es esto de trabajar a pesar de… Mi mamá me llama todo el tiempo, tiene momentos de angustia y ansiedad. Le da miedo que salga tanto.

–¿Cómo es tu relación con el miedo?
–No lo pienso, pero a veces me viene. Me agarra la sensación de que me puedo contagiar en el subte cuando voy a hacer los informes, en el tren o cuando estoy haciendo una entrevista y alguien lo tiene, más allá de mantener la distancia que corresponde. El miedo a contagiarme y morirme existe. Acá no sucede tanto y sentía que la gente tenía que ser tocada, tener un contacto cercano. Era de saludar con un beso, dar la mano o un abrazo, incluso a la gente que no conocía la saludaba con un saludo afectuoso. Y ahora me cuesta esta parte del distanciamiento social.

–Tenés contacto directo con la muerte: visitás hospitales, morgues, ¿cómo te reconstruís cuando llegás a tu casa?
–Tengo presente la muerte, lo hablo con mis padres… Me conecto con que el número de fallecidos significa una familia, un dolor. La verdad es que me cuesta desvincularme, no es fácil. Con la familia, por momentos, el humor me salva. A mi mamá le hago chistes del estilo de “si me pasa algo, les dejo mi herencia…”. Claro, ella no lo toma en chiste… ¡y tampoco es tanta la herencia! Ya me saqué todo lo que tenía pendiente de hablar con mis padres, para no tener nada adentro. Ya lés perdoné un montón de cosas y ellos me perdonaron otras tantas. Eso fue importante y sanador. La muerte es algo que me puede pasar. Sé que si llega ese momento ya está la cuenta pagada, está todo saldado.

–Nara Ferragut sostenía que si pasaba el tiempo y no concretaba pareja, iban a ser padres juntos. Ella está embarazada ahora, ¿en esta etapa especial repensaste el tema?
–Me encantaría ser papá, tengo muchas ganas. Como me puse el plan de Nueva York o Los Ángeles durante dos o tres años, lo pienso a partir de los cincuenta. No sé si es la edad adecuada, por ahí puede venir antes… Es algo pendiente que tengo ganas de construir ya sea con una pareja, o solo pero con una pareja que me acompañe. Todavía no tengo en claro cómo.

–Cuando termine todo esto, ¿querés volver a la Argentina?
–Mi sueño, cuando pase todo esto, es reencontrarme con mi familia y mis amigos. Hoy no lo tengo claro… Posiblemente, quiera seguir con un proceso de experiencia acá y armar un camino para volver a la Argentina. Me encantaría volver a Buenos Aires y hacer mi programa, un mix entre la actualidad y el espectáculo.

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