El viento le jugó una mala pasada a Carla Petersón y… ¡se le vio todo! ¡Las fotos! – Revista Paparazzi

El viento le jugó una mala pasada a Carla Petersón y... ¡se le vio todo! ¡Las fotos!

La actriz caminaba por Buenos Aires y una travesura del viento le levantó la falda hasta un límite poco frecuente. Martín Lousteau, su marido, celebró lo ocurrido y la ayudó a superarlo.
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Además de agobiantes, húmedas y pegajosas, las tardes de verano pueden ser bastante traicioneras y súper peligrosas. De la nada, una jornada de 40º a la sombra se puede volver fresca cuando el viento se levanta y sopla como si quisiera apagar una torta de cumpleaños con millones de velitas. La gente va suelta y liviana de prendas y un ventarrón puede ocasionar algunos tropiezos. Graciosos, como el que le sucedió a Carla Peterson por estos días, o más complicados. Mucho peores, pero por fortuna no fue la ocasión.

La actriz caminaba por Palermo en compañía de su marido, el ex ministro de Economía y actual senador nacional Martín Lousteau, cuando fue sorprendida por un remolino. Contra las recomendaciones de los especialistas, que aconsejan vestir con indumentaria clara en estas épocas de altísimas temperaturas, iba de negro: el enterito le caía por encima de las rodillas.

El calzado –zapatillas deportivas– sí era blanco. Completaban su atuendo un par de lentes oscuros, una cartera gris que le hacía juego con el vestido y un reloj pulsera de lo más canchero. Su marido metió la combinación contraria: acertó con la chomba pero el lompa era azul fuerte.

Todo iba tranquilo hasta que apareció el enemigo público número uno de las faldas cortas: el viento. Y aunque Lousteau reaccionó rápidamente y trató de ayudarla a contener la ropa, no fue suficiente. El fotógrafo de Paparazzi retrató con precisión suiza (¿tan precisos son que lo decimos como si fuera una verdad de hierro?) el risueño “incidente” que protagonizó.

Se le corrió la falda y se le vio la ropa interior. Que sí se correspondía con la sugerencia de científicos y meteorólogos. Obviamente, no se hizo problema. Siguió como si nada, sonriendo y jugando bromas con su muchacho. Más vale, un poco de viento no le viene mal a nadie.

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Ant Sig