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Gonzalo Costa: “La cirugía reconstructiva es para finalizar un círculo de muchos años de descuido”

Llegó a pesar más de ciento noventa kilos. Un día dijo basta y se animó al bypass gástrico, que le permitió perder cien kilos. Y ahora va por las cirugías reconstructivas, para mejorar aún más su salud y su estética.

GONZALO VOLVIO A EMPEZAR SU VIDA AL SACARSE CASI 100 KILOS DE ENCIMA.

En la segunda quincena de agosto, Gonzalo Costa (39) volverá a ingresar al quirófano. Después del bypass gástrico que le permitió perder cien kilos, la comediante (El club del Moro, en FM La 100, Cortá por Lozano, por Telefe, y A toda costa, unipersonal en el teatro) va por más. Dispuesta a continuar con un cuidadoso camino por su salud y su estética, le harán una primera cirugía reconstructiva.

“El tema de la comida en mi familia es una historia de trastorno alimentario de todos. A mis cinco años ya era gordo. Cuando mi abuela se murió, no había cajón para enterrarla. Hubo que esperar que lo trajeran de otro pueblo. Por supuesto que nunca tomás conciencia… Pero cuando murió mi viejo, estuvo tres meses muriéndose en una terapia intensiva. ¿Qué más después de eso? Pero seguí comiendo y engordé. De hecho, cuando murió papá, engordé sesenta kilos. Por eso me pegó tan mal cuando murió Maxi Oliva, el chico de Cuestión de peso, porque el diagnóstico fue el mismo que el de mi viejo, una insuficiencia respiratoria, la causa de muerte”, rememora.

“Papá murió hace catorce años, yo debería haber tomado conciencia antes, pero la enfermedad es brava, es para siempre y cursa con recaídas. Me operé, pero todos los días la sigo luchando. Y aplico el sólo por hoy: hoy sólo me voy a cuidar. Y a veces es sólo por esta hora. Y así, de tanto repetirlo, se transforma en un hábito saludable de vida. Estaba en Cuestión de peso de panelista y Alberto Cormillot hablaba de la operación, de la operación y de la operación. Y yo le dije que no lo dijera, que no todos nos podemos operar. Y después, fuera del aire, me preguntó quién me había dicho que yo no me podía operar. Le respondí que un médico, y me dijo que ese médico no sabía nada. Que no sólo podía sino que tenía que operarme. Y ahí volví al tratamiento con una doctora con la que ya me había atendido. Ella me dijo que me había indicado la cirugía hacía dos años y que yo no había vuelto más. Todos los médicos me decían que tenía que hacerlo. Hasta que un día me levanté y dije basta, yo no me muero más”, afirma con convicción.

EL REPO CON PAPARAZZI CAUSO MUCHA REPERCUSION.

Vuelta de página. “Empecé a averiguar y, con mucho pero mucho trabajo con mi psicoanalista, avancé. Las operaciones son algo quirúrgico pero la cabeza sí hay que prepararla con el psicoanalista, para ver qué pasaba y por qué tenía tanto peso. Y cuando entendí que a mí no me importaba la vida, que comía y comía porque pensaba que total me iba a morir joven, me empezó a ir bien en la carrera y frené. Me di cuenta de que tengo un don, una bendición en la vida, que estoy siendo popular, la gente me acepta, que soy importante en la vida de mucha gente, y eso me ayudó. Y tener un equipo de trabajo tan bueno con Santiago del Moro a la cabeza que todos los días me decía Costita, Costita, Costita; Lizy Tagliani, mis amigos, que también me incentivaban a que me operara, eso también me ayudó mucho”, reconoció la artista.

“El primer paso siempre hay que darlo sola. Y tal vez eso es lo más difícil. Todo lo que deseamos está justo atrás de nuestro miedo. ¿Y cuál era mi miedo? Mostrarme tal cual soy y ver qué pasaba con eso… y acá estoy, me fue muy bien mostrándome tal cual soy. Fíjate lo que es el circuito adictivo, que cuando más peso tuve fue en los primeros momentos de éxito profesional. Había empezado a trabajar con Flavio Mendoza en teatro, en Mar del Plata, rodeada de figuras, con María Martha Serra Lima, bailaba El lago de los cisnes con Piquín… Lo que más quise siempre es que me fuera bien en la profesión, e igual no dejaba de comer, era el circuito de la adicción. Hacía siempre lo mismo: bajaba treinta, aumentaba veinte. Hacía estos desbarajustes, pero lo que me ayudó es que era joven. Ahora me doy cuenta del tiempo que tardaba en bañarme, vestirme, dormía muy mal, estaba siempre cansada, son todas cosas que vas entendiendo después”, reflexionó, profunda.

LA TRANSFORMACION DE COSTA.

Pequeños pasos, grandes cambios. La primera reconstructiva se la realizarán el 17 de agosto, en el Sanatorio Trinidad Mitre, del barrio de Balvanera, con los doctores Ariel Soto y Ariel García. Costa eligió especialmente esa fecha porque era el número de la suerte de su padre y es la fecha de la Hermanita Irma de la Caridad, con el deseo de que la ayuden y protejan.

“Todos hacemos lo que podemos todos los días y todo el tiempo. El otro día, un amigo me mostró una foto del día que salí del bypass gástrico. Cuando la vi, era lo que me faltaba para decir me opero mañana. Lo hablo mucho con mi analista, en el laburo, me apoyo en las ganas de estar mejor, de cerrar un círculo, una historia. A primera vista, me veo el cuerpo como antes. Después me doy cuenta de que no, pero eso es consecuencia de la cabeza, del cerebro adicto”, afirma.

“A eso hay que estar alerta, al boicot. Descubrí que puedo ser la que quise ser siempre. Siempre dije que era capaz de todo. Y ahora me doy cuenta de que soy capaz de hacer todo lo bueno. Logré trabajar en el programa más escuchado de la radio, estoy en Telefe en un programa para la familia, el más visto de la tarde, tengo mi propio espectáculo, la gente paga por verme y en mi unipersonal hablo una hora y media de mí. Quiere decir que Dios tenía un destino hermoso para mí y yo tengo que hacerle honor a eso, y eso tiene que ver con la salud. La gente cree que es estético y no es así. Esta operación también tiene que ver con la salud y cerrar un círculo de muchos años de descuido, de negarme y tacharme. Se terminó: ahora quiero otra cosa. Y estoy muy feliz del camino que voy a emprender”, cierra.

COSTA, EN EL PROGRAMA DE VERO LOZANO.

Escrito por Noelia Santone

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