En medio de la conmoción por la muerte de Luis Brandoni, muchos vuelven a mirar su historia personal y, en ese recorrido, aparece un nombre clave: Marta Bianchi, su primer gran amor y la madre de sus dos hijas, Florencia y Micaela.
La relación entre ambos fue una de las más importantes en la vida del actor. Estuvieron casados durante más de 30 años, compartiendo no solo una familia sino también una intensa vida artística y política. Tras su separación, la actriz continuó su camino de manera independiente, instalada en un departamento en Palermo.
Desde muy joven, Marta Bianchi supo que su vocación era la actuación. Se formó en la Escuela Nacional de Arte Dramático y debutó en televisión en 1963 con El sátiro, mientras que ese mismo año dio sus primeros pasos en el cine con Racconto. Con el correr de los años, consolidó una sólida carrera con participaciones en ficciones como Mi cuñado, Como pan caliente y Campeones de la vida.
En teatro, su recorrido fue aún más amplio: protagonizó más de 50 obras, entre ellas la emblemática Made in Lanús, que marcó un antes y un después en su carrera y la posicionó como una de las grandes figuras de la escena nacional. Pero su vida no estuvo marcada solo por el arte. Junto a Brandoni también compartió una fuerte militancia política.

Durante la última dictadura militar, ambos fueron secuestrados en 1976 y trasladados al centro clandestino Automotores Orletti, una experiencia que dejó una huella profunda en sus vidas. Años después, durante el exilio, incluso pasaron una Nochebuena en Nueva York junto a Robert De Niro.


Con el paso del tiempo, Marta Bianchi encontró una nueva vocación: el activismo feminista. Hace más de tres décadas fundó la asociación “La Mujer y el Cine”, con el objetivo de promover la participación femenina en la industria audiovisual. Además, se mantiene activa en distintas iniciativas vinculadas a la concientización sobre la violencia de género y los derechos de las mujeres.
Hoy, alejada del ritmo intenso de la actuación, sigue siendo una figura respetada y comprometida, con una historia atravesada por el arte, el amor y la militancia.




