Por estas horas Ricardo Darín se encuentra inmerso en un torbellino de emociones. Parece un lugar común, pero nunca fue tan cierto. La muerte de Luis Brandoni —con quien allá por los 90 compartió la recordada ficción televisiva Mi cuñado, pero también, mucho más acá, el filme La odisea de los giles— le duele en el corazón.
"Me impactó", dijo, en diálogo telefónica con A la Barbarossa. A su vez, remarcó que con Beto compartían un rasgo sensible: los dos eran de lágrima fácil. "Lloramos juntos varias veces", dijo, con orgullo. Pero a su vez —y aquí las emociones entrelazadas—, advirtió: "No quiero ser hipócrita".
El actor habló entonces de que en el último tiempo se habían distanciado por completo, "netamente por la grieta", remarcó. Apenas si se mantenían en contacto por Carlos Rottemberg, amigo en común, y nada más. Incluso Darín reveló una desilusión que, se intuye, todavía no superó: "Cuando falleció mi hermana (Alejandra Darín, con quien Brandoni estuvo enfrentada) no me llamó".
Encima quiso el destino, siempre tan caprichoso, que el papá del Chino Darín no se encuentre en Buenos Aires para poder acercarse a la Legislatura porteño para despedir a su amigo. Así lo hubiera deseado Ricardo. Pero tenía pactado de antemano un vuelo a Perú por un compromiso laboral impostergable.

Ahora bien, en esta mezcla de dolores profundos, de contradicciones internas, al fin, de cuestiones tan propias de la condición humana, al mismo tiempo que Ricardo Darín se enteraba —en la madrugada del lunes— de la partida de Luis Brandoni, recibía un pedido especial de una fanática.
EL INOPORTUNO DESEO DE UNA FANÁTICA DE RICARDO DARÍN
"Hola, Bombita Darín (así es como el actor se hace llamar en X). Hoy cumplo 45 años, sería un honor para mí recibir un saludo de quien acompañó mi infancia, mi adolescencia y ahora mi adultez. ¿Será posible?", le escribió la mujer. Y Darín, que suele responder a los deseos de sus admiradores, esta vez también contesto. Pero con el corazón en la mano. El mismo que, por estas horas, late al ritmo de muchas emociones.
"Perón Sole. Hoy no. Un abrazo", le dijo Darín, con total respeto y sin explicar mucho más.
Porque hay sentimientos que no pueden explicarse. Y tiempos que deben respetarse.



