Dormir bien no es un lujo ni una cuestión menor: es una necesidad biológica clave para el funcionamiento del cuerpo. Sin embargo, no todas las personas necesitan la misma cantidad de sueño. La ciencia es clara: las horas recomendadas varían según la edad y cumplirlas puede marcar la diferencia entre una vida saludable y una con riesgos acumulados.
En términos generales, los adultos deben dormir entre 7 y 9 horas por noche. Dormir menos de 7 horas de forma habitual se asocia a mayores probabilidades de sufrir problemas de salud como obesidad, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y trastornos del estado de ánimo. Pero el impacto no es solo a largo plazo: la falta de descanso también afecta la memoria, la concentración y el rendimiento diario.
Mirá También

Por qué los astronautas de Artemis II no pueden caminar al volver a la Tierra y lo que pasa en su mente
En niños y adolescentes, el sueño es aún más determinante. Durante esas etapas, el descanso adecuado no solo permite recuperar energía, sino también consolidar el aprendizaje y favorecer el desarrollo físico. Por eso, dormir menos de lo necesario puede repercutir directamente en el crecimiento, la conducta y el desempeño escolar.
Además, no se trata únicamente de cantidad, sino también de calidad. Dormir muchas horas pero con interrupciones o sin alcanzar las fases profundas del sueño puede ser igual de perjudicial. El organismo necesita atravesar ciclos completos para lograr una verdadera recuperación.
Mirá También

El error con el celular que muchos cometen y provoca el clásico bajón del domingo por la tarde
Cuántas horas hay que dormir según la edad
- Recién nacidos (0 a 3 meses): 14 a 17 horas por día
- Bebés (4 a 12 meses): 12 a 16 horas (incluidas siestas)
- Niños de 1 a 2 años: 11 a 14 horas
- Niños de 3 a 5 años: 10 a 13 horas
- Niños de 6 a 12 años: 9 a 12 horas
- Adolescentes (13 a 18 años): 8 a 10 horas
- Adultos (18 años o más): entre 7 y 9 horas
Estos valores son orientativos, pero reflejan un consenso científico amplio. A medida que avanza la edad, la necesidad de sueño disminuye, aunque nunca deja de ser esencial para el equilibrio del organismo.
Dormir menos de lo recomendado no es una señal de productividad, sino una alerta. El descanso adecuado es uno de los pilares de la salud, al mismo nivel que la alimentación o el ejercicio. Respetar las horas de sueño según la edad no solo mejora el día a día, sino que también previene enfermedades y mejora la calidad de vida a largo plazo.
