Acá o en España se diría y se escribiría de la misma manera: Luciano Castro se la mandó en grande y es uno de los principales protagonistas del arranque de 2026. Se comprobó una "trampa" que se mandó en Madrid y ahora está pagando las consecuencias. Por un lado tiene a toda la prensa analizando tanto su conducta infiel como las artimañas a las que echó mano para seducir a la joven Sofía, y por el otro debe aguantar los embates de una Griselda Siciliani enfurecida y a punto de ebullición. No es para menos, la dejó como una cornuda adelante de todo el mundo.
"Lo que estoy atravesando es vergüenza absoluta y una tristeza que cada día es más aguda y más grande por el simple hecho de que bastardée algo que... no ha lugar. Tiene que ver con patrones y patalogías que son más serias que lo frívolo que puede ser un programa, pero me angustia que pude haber desilusionado a la persona que más amé y que más amo en mi vida" le contó a PuroShow en una declaración que le puede sumar puntos con Griselda pero seguramente enojará a otras parejas que tuvo. Las más conocidas, Sabrina Rojas, Flor Vigna o la Negra Vernaci y Pata Villanueva allá lejos y en el tiempo.
Con respecto a los días que viene atravesando Siciliani, admitió que "Le dolió, por supuesto, le molestó más que le dolió. No se enojó, no grita, no hace el estereotipo de la celosa. Pero esto es algo que a la pareja la bastardea, y a mi como siempre me deja en un lugar muy de meme y muy absurdo. "Me da mucha vergüenza volver a encontrarme en este lugar. Muchas cosas que pensaba que tenía superadas o trabajadas, no. Hay algo autodestructivo en mi que no lo puedo controlar. Y es angustiante. Yo estoy realmente avergonzado. Busco palabras para decir en esos silencios que hago... y hasta me jode el silencio".
En ese sentido, reveló cómo son las charlas hoy en día con la actriz. "Ya está. Ya soy un meme, ya soy un pelotudo. Hablo con mi novia y le digo "hola mi amor" y ella me contesta "hola guapo". Con ella me causa gracia, sin ella no. Sería muy fácil dar clases de moral o tirar la pelota afuera, o buscar algo para menguar semejante papelón. Un discurso de "dos con veinte". Pero no lo elijo y no tengo la capacidad de hacerlo, por la angustia que tengo. Lo mejor sería el silencio, pero el silencio sería bastardear más lo que hice. Es como que "encima que sos un pelotudo te hacés el místico, ¿Místico de qué, boludo? Si sos un meme caminando. No te respeta nadie" admitió.
Si bien se mostró abierto y predispuesto a autoflagelarse, prefirió no hablar de Sabrina Rojas y Florencia Vigna, quienes aprovecharon este tropezón para burlarse de él y además pegarle a Siciliani, cuya figura siempre sobrevoló sus relaciones. "No, de mis ex no hablo. Ya no. Ya está. Me estoy haciendo cargo de algo que hice con el amor de mi vida, bastardié lo más importante que pude lograr en el amor. Después no me lleven de vuelta al arroz con leche. Cuido únicamente a Griselda que es a quien yo quiero. Después los demás que hablen como hicieron siempre. Yo ya sé los que me van a dar igual y todo" se exclusó.
ASI SON LAS DISCUSIONES ENTRE GRISELDA SICILIANI Y LUCIANO CASTRO TRAS EL "BUEN DIA GUAPA"
Para despejar dudas, Castro aclaró que "Ni cerca estamos de una pareja abierta" y si bien remarcó una y otra vez que "Somos una gran pareja" también admitió que "nuestra relación está basada con otras cosas que no tienen nada que ver con esto. Esto no está consensuado" y reconoció que Siciliani está enojada con causa y justa razón: "Molesta la infidelidad. Está hablado un código de cuidame y te cuido, y yo no lo hice. Griselda está enojadísima, me lo dice todo el tiempo. No de reto, no levanta la voz, es enojo de cómo podés ser tan boludo, cómo podés exponerme como expusiste y como pudiste no cuidarme, eso es letal en una pareja".
Sobre el final, volvió al tono compungido y culposo para asegurar que "Esto es angustia pura. No es emoción, es angustia. Podría dar discursos de moral, hablar de la intimidad y otro montón de pavadas, pero la realidad es otra y me tengo que hacer cargo. Vengo a la playa no disfruto ni siquiera el mar. Vengo a las cinco, a las seis, y no paro de pensar en Griselda todo el tiempo. Hay que aguantársela"


