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Guillermo Andino contó como conoció a su mujer, y que le regaló en la primera cita: “Ella era estudiante de arquitectura y yo…”

El conductor de América aseguró que fue en Canal 9, mientras él hacía Nuevediario. “Le regalé un alfajor Jorgito y nunca nos separamos”.

La televisión da para todo. Y, por supuesto, para empezar en el amor. Esta semana, en su programa en las mañanas de América, Guillermo Andino fue intervenido por sus compañeros y contó cómo fueron sus primeros días con Carolina Prat, su mujer desde el 2000, y la madre de Sofía, Ramón y Vittoria, sus tres hijos.

Por supuesto que las preguntas de la genial Pía Shaw ayudaron para que el muchacho se largue y el momento fue de lo más entretenido, ya que el venía de separarse de una de las mujeres más lindas de la Argentina en ese momento, Cecilia Caramelito Carrizo (estuvieron juntos de 1997 hasta los primeros días del 2000).

“Nos conocimos en el viejo Canal 9. Caro estudiaba arquitectura y fue a hacer un trabajo sobre los canales de televisión y la construcción de esos edificios. Yo, en ese momento, trabajaba en Nuevediario y me le acerque y le pregunté si había ido por un casting”, comenzó.

“Al principio ella estaba mucho tiempo en México, en los Estados Unidos, iba y venía. Cuando se quedó acá empezamos a salir”, dijo Andino.

Ella me dijo que no, que estudiaba arquitectura y estaba con sus compañeros con todas esas cosas que llevan los estudiantes de arquitectura grandotas, tipo maquetas… Así nos conocimos”, siguió Andino.

“¿Te tiraste de una?”, le preguntó Pía Shaw. “Sí, yo le dije que terminaba a las 9 y me esperó. Le compré un alfajor Jorgito a la vueltas del canal y nos fuimos caminando”, agregó Andino. “¿Eso es verdad lo del Jorgito?”, arremetió Shaw incrédula. “Sí, y le pedí el teléfono. Ella se iba a Banfield y yo vivía por ahí”, explicó.

ANDINO Y SU MUJER ESTE VERANO EN PUNTA.

¿El Jorgito lo pagaste?”, le consultaron. “Sí, por supuesto. Ella todavía tiene guardado ese papelito. ¿Cómo seguimos? Al día siguiente la llamé y fuimos a comer a un restaurante en Recoleta. Caro en ese momento era la cara de una marca muy importante de cremas y viajaba mucho. Estaba mucho tiempo en México, en los Estados Unidos, iba y venía”, dijo Andino.

“Ella todavía tiene guardado ese papelito del alfajor. ¿Cómo seguimos? Al día siguiente la llamé y fuimos a comer a un restaurante”, contó.

“Cuando se instaló definitivamente acá ya nos pusimos a salir y nunca más nos separamos. El primer beso fue a los días, pero basta ya Pía…”, cerró.

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