La puerta parece giratoria, probablemente nunca antes se vivió semejante cantidad de apertura de ese portal. La casa más famosa experimenta una variación interminable de participantes, con la búsqueda desesperada de la producción de Gran Hermano de enderezar el rating.
Esta temporada del reality se caracteriza por una lista interminable de concursantes, no solo por la selección primaria de casi treinta personas, sino por la mecánica incesante de modificar la composición de los habitantes. Así se sumaron personajes todas las semanas.
Los abandonos y problemas de salud se multiplicaron en el show que anima Santiago del Moro, como la reciente salida por motus propios de La Maciel, quien no aguantó las secuelas de una denuncia en su contra en la Justicia por lo que armó su valija y se retiró.
Merced a ese hueco, la producción se movió rápidamente y pensó en una famosa que genere ruido con su personalidad y contrató a Gladys La Bomba Tucumana, en otra demostración de la billetera gorda para invertir en famosas, como en el caso de Grecia Colmenares.
LA BOMBA TUCUMANA ENTRÓ A GRAN HERMANO
El lunes se produjo la entrada de la cantante, que en la previa de sumergirse en ese entramado de peleas y conflictos permanentes que es la casa, explicó sus motivos: "Hay gente que no me conoce como persona. Quiero mostrar que todavía tengo sueños y voy por ello".
Santiago la recibió en el estudio y le remarcó lo que pretenden como programa y le manifestó: "Queremos show, queremos Gran Hermano, ¿lo prometes?". Ante esa exigencia, La Bomba confirmó que procurará generar un sacudón: "Lo prometo. Estoy nerviosa, esto es una cosa muy grande. Explota todo en la casa, explota Gran Hermano".


