Un caso estremecedor sacude a la localidad bonaerense de Claypole y deja al descubierto una escena que parece imposible de asimilar. Un nene de 12 años encontró el cuerpo de su mamá enterrado en el jardín de su casa y, en medio del horror, pronunció una frase que resume el drama vivido.
Todo comenzó con una sospecha. El chico llevaba varios días sin saber nada de su mamá, una mujer de 35 años, y decidió ir por su cuenta a la casa donde ella vivía con su pareja. No era la primera vez: ya había estado allí días antes, pero el hombre, de 30 años, le había dicho que su madre no estaba. Incluso, le deslizó una advertencia inquietante: que no iba a volver a verla.
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Sin embargo, algo no le cerraba a ese niño. En el fondo del terreno, notó tierra removida. Esa imagen quedó grabada en su cabeza. Volvió al otro día, esta vez decidido a despejar sus dudas. Y empezó a cavar. Lo que encontró fue una escena imposible de olvidar. Primero apareció una tela. Luego, un brazo. Y en ese instante llegó la confirmación más brutal: el tatuaje que reconoció de inmediato.
“Es mi mamá, este es el brazo de mi mamá”, dijo el nene, en una frase que dejó helados a todos los que reconstruyeron el caso.

Tras el hallazgo, el chico salió corriendo a pedir ayuda. La Policía llegó al lugar y confirmó lo peor: el cuerpo de la mujer estaba enterrado en el patio, en avanzado estado de descomposición y con signos que ahora son clave para la investigación.
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El descubrimiento ocurrió en una vivienda ubicada en la calle Nardo al 5800, donde la víctima convivía con su pareja desde hacía pocos meses. Según la reconstrucción, el nene no tenía contacto con su mamá desde hacía al menos dos semanas, lo que encendió las primeras alarmas.
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Cuando decidió investigar por su cuenta, pidió una pala a un vecino y comenzó a remover la tierra en el sector que le había llamado la atención. Esa decisión fue clave: permitió descubrir el cuerpo y activar una causa judicial que ahora avanza bajo la hipótesis de un femicidio.
En el lugar trabajaron efectivos del Grupo Táctico de Operaciones, la DDI de Lomas de Zamora y peritos forenses, quienes retiraron el cuerpo y preservaron la escena para analizar cada detalle.
El principal sospechoso es la pareja de la víctima, que ya fue identificado —cuenta con antecedentes penales— , pero permanece prófugo. La Justicia intenta reconstruir qué ocurrió en la casa, cuándo se produjo el crimen y cuál fue la mecánica exacta.
Mientras tanto, el caso genera conmoción no solo por la brutalidad del hecho, sino por el rol involuntario del nene, que con su insistencia y su intuición terminó descubriendo la verdad más dolorosa. La frase que dijo en ese momento quedó como un testimonio desgarrador de una escena que difícilmente pueda olvidarse. Y también como el punto de partida de una investigación que busca justicia.
