"Un día a la vez". Denisse González lo aprendió en el encierro en Gran Hermano, y también en este otro, en su habitación del hospital donde realmente se jugó lo único que de verdad importa: su salud. "Un día a la vez", se dijo por entonces, en el reality. Y se lo repitió ahora, en la Clínica Bazterrica. Y aunque desde este lunes ya se encuentra en su casa —¡cuánto lo deseaba!—, el conteo no se detiene: "Un día a la vez".
"Me voy a casa", escribió, sobre una foto donde se la ve sonriente junto a su novio, Bautista Mascia, sentada en la cama de la habitación del sanatorio, pero ya vestida con buzo, jean y zapatillas, lista para volver a la calle. Y en parte, a su vida cotidiana. Porque el tratamiento médico continuará durante un tiempo más. "Logramos salir del estado de riesgo, aunque todavía no estoy curada, no sabemos la causa y la lucha recién empieza", dijo.

"Esto todavía no terminó —advirtió Denisse en el posteo siguiente, con una imagen por demás simbólica: una foto que sacó desde su cama hacia la ventana abierta, en la que se descubre un día radiante, a pleno sol—. Voy a tener que seguir haciéndome análisis, controles médicos y cuidarme muchísimo".
"Aún queda un camino por recorrer, pero poder continuarlo desde casa ya es un paso enorme", agregó, con el emoji de un corazón herido. O en recuperación, más bien, porque fueron jornadas interminables, cargadas de angustia y mucha preocupación.
Por eso, la ex Gran Hermano destaca el cariño que recibió desde que hizo pública su internación. "Gracias de corazón a cada persona que me mandó un mensaje, pidió por mí, se preocupó y me acompañó desde donde pudo. Sentí todo el amor que me mandaron y no saben cuánto me ayudó en estos días".

Mañana será otro día para Denisse. Parecido al de hoy, en pleno tratamiento clínico, pero muy distinto. Desde su casa. Y eso es un montón. Un día a la vez...
QUÉ LE PASÓ A DENISSE GONZÁLEZ Y POR QUÉ ESTUVO MÁS DE 10 DÍAS INTERNADA
Todo comenzó con unos estudios de rutina que encendieron las alarmas: Denisse González tenía un nivel extremadamente bajo de plaquetas y llegó a registrar apenas 3.000, cuando los valores normales se encuentran muy por encima de esa cifra.
El cuadro, denominado trombocitopenia, obligó a los médicos de la Clínica Bazterrica a internarla y realizarle controles permanentes para intentar establecer qué estaba provocando semejante descenso. Sin embargo, hasta el momento no pudieron determinar la causa.

La evolución tampoco fue lineal. Durante la internación, las plaquetas tuvieron pequeñas subas y nuevas caídas —en un momento pasaron de 8.000 a 6.000— y, cuando parecía que el tratamiento comenzaba a responder, los resultados volvieron a empeorar. Por eso los especialistas decidieron modificar la estrategia médica y prolongar su permanencia en el sanatorio.
Después de más de diez días, finalmente logró salir del estado considerado de riesgo y recibió el alta, aunque todavía no conoce el origen del problema y deberá regresar al hospital con frecuencia para someterse a análisis y controles diarios.


