La ex Chica Sofovich que encontraron muerta en Playa del Carmen

El caso de la ex "Chica Sofovich" que encontraron muerta en Playa del Carmen, desnuda y con un golpe en la cabeza

NATACHA DURAN CON MARIANA DE MELO, KAREN REICHARDT Y MARIXA BALLI
Natacha Durán brilló en la televisión y el teatro a fines de los 90 y comienzos del 2000. Luego se fue a México, donde tuvo un trágico final.
TEVE
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Una luz, cuyo brillo fue menguando, marcó el destino de Natacha Durán. Y otra luz, que permaneció encendida, fue el presagio del final -tan absurdo como impensado- para esta actriz y bailarina que había nacido en España, que se había destacado en la Argentina, que luego había elegido México. Y allí, en los paisajes soñados de la Riviera Maya, fue donde la oscuridad la alcanzó por completo.

Propio de su alma gitana, Natacha no pertenecía a ningún lugar, pero en todos dejaba su huella. Tras haberse formado como bailarina y cantante en su Sevilla natal, llegó a Buenos Aires a mediados de los 90. Aquí supo abrirse camino y armar una carrera artística en la televisión y en el teatro, de la mano de grandes productores como Gerardo Sofovich y Enrique Pinti.

En la pantalla chica, estuvo con Miguel Ángel Rodríguez en La Peluquería de Don Mateo; con Emilio Disi y Miguel Del Sel en Rompeportones; con Leo Montero en 100% Lucha. Y sobre las tablas, se lució con Marixa Balli y Karen Reichardt -cuando nadie la imaginaba como legisladora- en inolvidables temporadas de Villa Carlos Paz. Además, Natacha Durán fue una de las conductoras de la señal El Garage TV, ya bien entrados los 2000.

Pero su luz se fue apagando. O en rigor, así lo consideraron los productores: los mismos que le habían brindado tantas oportunidades en los medios, de a poco dejaron de convocarla. Natacha insistió, golpeó puertas, recurrió a viejos contactos; no hubo caso: pese a su talento, la televisión y el teatro ya no la tendrían en cuenta.

Y entonces, obedeciendo otra vez a la voz de esa alma gitana, partió. Ahora hacia el norte: se instaló en Miami.

Más allá de algunos meses de bonanza, la suerte también le resultaría esquiva en su nueva escala. Siguió su intuición y voló a otra locación: Playa del Carmen, en la Riviera Maya mexicana. Aunque esta vez la decisión también estuvo marcada por la necesidad.

NATACHA DURAN
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Su mamá ya tenía 80 años. Las dos eran tan españolísimas como artistas: Meneka se hizo célebre en el mundillo del espectáculo como bailarina. Pero su salud ya no era la misma. Y el aire puro del Caribe podría ayudarla a estar mejor. Por eso se radicó en la Riviera Maya mexicana. Por eso, allí la acompañó su hija.

Antes de que la pandemia la sorprendiera, como al mundo entero, Natacha Durán era mesera en un bar del centro de Playa del Carmen. También se las rebuscaba ofreciendo shows privados y presentándose en distintos eventos que le municipio local organizaba para los turistas, quienes quedaban encandilados con su gracia y su carisma.

Para cuidarse una a la otra, madre e hija se habían mudado al mismo complejo de viviendas. Incluso, coincidieron en el mismo piso. Y todavía más: las ventanas de los departamentos estaban enfrentadas. Sin invadirse, se seguían las rutinas y así estaban tranquilas, a resguardo.

Había como una especie de señal que Mekena conocía a la perfección: a cierta hora de la noche, la luz de la habitación de Natacha se encendía. La mujer entonces se quedaba tranquila: su hija había regresado a su casa después de una larga jornada en el bar.

Pero ese 18 de mayo del 2020 notó que la luz permanecía encendida más tiempo de lo habitual. Los minutos se convirtieron en horas y la calma mutó en preocupación: la claridad de la mañana ya lo envolvía todo y, aún así, el cuarto de Natacha conservaba una iluminación artificial.

Alarmada, su madre recorrió el pasillo y llamó a la puerta: silencio. Insistió con los golpes, ahora más contundente, ruidosos. Y nada. Desesperada, decidió ingresar al departamento. No tuvo que recorrer muchos pasos para descubrir el espanto: el cuerpo de su hija estaba tirado en el piso del baño, inerte, apagado.

El caso escaló: de la prensa local pasó a los medios argentinos. Y así como en estas horas crecen las incógnitas sobre Jonatan Emanuel Minucci, el santafesino de 38 años asesinado en Tulum, respecto a la muerte Natacha Durán también se trazaron varias hipótesis.

Por caso, se creyó que una arritmia leve, que la cantante atendía con medicación, había complicado un presunto cuadro de coronavirus. También se especuló -y con insistencia- ante un posible homicidio. Pero ambas especulaciones quedaron descartadas con el informe final de la autopsia. Basándose en las conclusiones del médico forense, la polícia determinó que Natacha Desiree Durán Cardoso murió al golpear su cabeza contra el piso luego de resbalar en la bañera.

Por entonces, Mekena repetía una y otra vez una idea que su hija le compartía a menudo: solía decirle que moriría joven. "Es una intuición", le confiaba Natacha a su madre. Y ya no agregaba nada más.

El caso se cerró con esa conclusión oficial. Aunque algunas dudas todavía persisten, al igual que la luz de Natacha Durán.

Porque el brillo de ciertas almas nunca se apaga.

NATACHA DURAN
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