Jimena Barón volvió a generar conversación en redes sociales con una anécdota tan cotidiana como desopilante. Fiel a su estilo cargado de humor, la artista compartió el particular “castigo” que aplica su pareja, Matías Palleiro, para enseñarle a Momo —su hijo con Daniel Osvaldo llamado Morrison— a ser más responsable con sus pertenencias.
La escena, lejos de cualquier dramatismo, se desarrolla en un contexto simple: Momo suele olvidarse las chancletas tiradas por cualquier rincón. Una situación que podría terminar en sermones, discusiones o retos repetidos, pero que en esta casa encontró una solución bastante poco convencional.
Según contó Jimena, cada vez que Momo deja las chancletas olvidadas, Matías no se las devuelve ni las guarda prolijamente. Todo lo contrario: las tira cada vez más adentro del bosque. Sí, literalmente. Y la regla es clara: si quiere recuperarlas, va a tener que ir a buscarlas… aunque eso implique caminar más, internarse un poco más y hacer un esfuerzo extra.
La lógica detrás del método es tan simple como efectiva. Momo sabe que cuanto más se olvide de sus cosas, más lejos van a terminar. El cansancio, la incomodidad y hasta un poco de miedo funcionan como recordatorio natural, sin gritos ni castigos tradicionales. Una consecuencia directa que, según Jimena, termina enseñando mucho más que cualquier reto.
La cantante relató la situación entre risas, dejando en claro que no se trata de una penitencia dura ni traumática, sino de una estrategia creativa para fomentar la responsabilidad. Como suele pasar con sus historias, el tono relajado y la honestidad conectaron de inmediato con sus seguidores.
No es la primera vez que Jimena Barón comparte fragmentos de su vida cotidiana. Con frecuencia muestra rutinas, aprendizajes, aciertos y errores, construyendo un vínculo cercano con su comunidad digital. En este caso, volvió a demostrar que hablar de crianza no tiene por qué ser solemne ni aleccionador: también puede ser liviano, humano y hasta divertido.
Entre chancletas perdidas, paseos forzados al bosque y mucho humor, Jimena y Matías dejaron una enseñanza clara: educar también puede ser creativo, y reírse en el camino no está prohibido.




