Stephanie Demner atraviesa la recta final de su segundo embarazo, junto a Guido Pella, en la dulce espera de Jazmín, pero en las últimas semanas vivió un momento delicado que la obligó a frenar y prestar especial atención a su salud. La influencer compartió con sus seguidores el difícil cuadro que atravesó, dejando en claro que, más allá de lo feliz que está, no todo fue tan sencillo.
“Estuve pasando un mes bastante complicado. Estuve con muchos dolores”, comenzó contando Demner, visiblemente sincera sobre lo que le tocó vivir en esta etapa tan especial. Si bien su embarazo venía siendo muy llevadero, una seguidilla de problemas de salud cambió completamente el panorama.
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El primer episodio ocurrió en junio, cuando una fuerte gripe la afectó de lleno: “El primer malestar que tuve fue una gripe. La tuve en junio, después me curé, estuve todo junio enferma, me había quedado sin voz cuando volví de ese viaje a Cannes”. Esa situación la dejó debilitada durante varias semanas.
Cuando parecía que ya estaba recuperada, el cuadro volvió a complicarse para Stephanie. “Volví, me recuperé, estaba perfecta y me volví a enfermar. Empecé con tos, dolor de garganta, dolor de espalda, dolor de cabeza. Estaba muy resfriada, se me había vuelto a ir la voz y tenía mucho malestar”, relató, detallando cada uno de los síntomas que la afectaron.
EL MAL MOMENTO QUE LE TOCÓ PASAR A STEPHANIE DEMNER
A pesar de este contexto, Stephanie remarcó que su embarazo en sí venía siendo positivo: “Estoy viviendo un embarazo muy sano, muy lindo porque no tengo síntomas propios del embarazo que me hacen sentir mal, entonces todas estas cosas me molestan”. Justamente por eso, el malestar le resultó aún más frustrante.
Debido a la intensidad de la tos, decidió consultar con un especialista: visitó a un neumonólogo y tuvo que medicarse, algo que no es sencillo en su estado. “Por lo general, cuando estás embarazada no te dejan medicarte mucho, hay muy pocos medicamentos aptos para el embarazo”, explicó, dejando en evidencia la complejidad del tratamiento.
Sin embargo, el momento más angustiante llegó con un dolor físico que la paralizó por completo. “Me quedé sin poder moverme en absoluto. Pensé que era una contractura muscular, entonces me fui con una chica que hace masajes. Estuve una hora, me dijo que debería estar mejor del dolor, pero cuando me levanté se me caían las lágrimas”, contó.
