La muerte de Chiche Gelblung pegó fuerte en distintos ámbitos, pero en ninguno como en el periodismo. Gelblung transitó infinidad de redacciones, radios y canales de televisión, y en todos dejó huella. Como un profesional de primera línea, de fuste, un adelantado absoluto, un hombre capaz de todo con tal de lograr la noticia que pretendía dar a conocer o la nota que deseaba lograr, y también como un hombre de carácter fuerte, potente y dominador.
A Chiche, siempre se supo, jamás le temblaron el pulso ni la voz para decir lo que pensaba, una personalidad que le valió tanto peleas como enemigos. Algunos enfrentamientos los tuvo en vivo, y el último grande que se vio al aire fue el que protagonizó con Rodrigo Lussich en Polémica en el bar, donde ambos compartían la mesa.
El entuerto fue tan fuerte y tan marcado que Lussich renunció al programa y perdió un trabajo en una época -como ahora- en la que nadie estaba para regalar nada. Algunas partes -tambiién involucradas- intentaron convencerlo de que reviera la medida y continuara en el ciclo, pero no dio el brazo a torcer y dijo que ya estaba grande como para bancarse ciertas cosas.
Una vez que conoció el fallecimiento de Chiche, Lussich apeló a sus redes sociales -específicamente, a su cuenta de Twitter- y no le esquivó al tema: escribió un texto para despedirse de quien fue su jefe, su compañero y también, por qué no, su rival más acérrimo y enconado.
RODRIGO LUSSICH DESPIDIO A CHICHE GELBLUNG, CON QUIEN SE PELEO EN VIVO EN POLEMICA EN EL BAR
"Chiche murió con las botas puestas, laburando hasta el final" arranca el sentido texto de Lussich, quien sin embargo no olvidó ni pasó por alto todas las que pasó al lado del conductor del mítico "Memoria". "Nos unió la risa, la bronca, lo quise, lo padecí, lo sufrí y sobre todo, aprendí. Fui su cronista, columnista y juntos fundamos Rating Cero. Verlo en acción era una montaña rusa, sudaba periodismo" agregó.
Lussich aclaró luego que no diría lo mismo que señalan todos. "No caeré en las obviedades de decir que hacía una nota de la nada y hacía que resultase interesante. Eso para él era su abecedario. Un número uno. Un beso a Cristina, a sus hijos y nietos" puso, cerrando su despedida con el emojo de un corazón partido en dos, como tiene el alma el periodismo argentino.



