L-Gante visitó este sábado PH Podemos Hablar, el programa de Andy Kusnetzoff, y contó uno de los episodios más escalofriantes y dramáticos de su vida. El cantante se permitió hablar de una etapa muy delicada de su adolescencia, algo que, según reconoció, todavía tiene consecuencias de todo tipo para él.
La pregunta que se planteó apuntaba a conocer cuál había sido el momento más “heavy” de su vida. Fue Marta Fort quien, de alguna forma, terminó empujando a L-Gante a develar un episodio con las drogas que hasta ahora era desconocido. En una edad donde pasaba gran parte del tiempo solo y con su madre trabajando todo el día, por lo que la podía ver solo durante las noches.
Rememorando el pasado, L-Gante contó que un día su mamá le anunció que su tío se instalaría en la casa tras separarse. Pero lo que ocurrió pocos días después se convirtió en un recuerdo fuerte. “Un día mi mamá me dice: ‘Va a venir a vivir tu tío tal acá, con nosotros, porque se separó de la esposa’, y hubo algo que me marcó”, comenzó introduciendo.
Entonces llegó la impactante revelación. “Al segundo o tercer día de convivencia en casa, una vez viene a despertarme y me dice: ‘¿Qué onda sobrino? Arriba, que traje el desayuno’. Me levanto y voy al comedor ¿Cuál era el desayuno? Una línea en un plato”, contó L-Gante, generando un silencio absoluto en todo el estudio. Era el primer contacto del músico con las drogas.
“Yo nunca había probado eso…lo probé. A los 13, 14 años, fui creciendo y lo entendí bastante y dije: Ah, un hijo de… Aparte que me ha costado luchar con eso. Eso me ha marcado”, agregó Elián. La confesión dejó en evidencia la shockeante experiencia que tuvo siendo tan pequeño. Con el paso del tiempo, pudo comprender qué había sucedido y dimensionar el impacto que tuvo en su vida.
Al recordar aquella etapa, L-Gante no ocultó que durante mucho tiempo sintió rechazo y bronca por lo ocurrido. Sin embargo, también explicó que logró trabajar sobre esos sentimientos para no quedar atrapado en el pasado. “Fue algo que odié, pero también hay que saber perdonar, pero fue heavy. Lo perdoné porque hay que dejar atrás y no hay que vivir con odio tampoco”, cerró.
La frase mostró el lugar desde el que hoy L-Gante mira aquella experiencia. No negó el dolor ni el peso que tuvo todo esto en su vida, pero eligió poner el foco en haber podido avanzar. La confesión también permitió conocer una parte desconocida de su historia, difícil y cruda, que definitivamente lo afectó.



