“Siempre algo tiene que pasar...", dice Julieta Puente, sentada en un sillón de su casa y con su beba, Serena, durmiendo en sus brazos. La escena —casi idílica— y la tranquilidad que la influencer transmite al brindar su relato nada tienen que ver con lo que vivió el martes 30 de junio, cuando —como explica— "fui a un control con mi obstetra y terminé pariendo".
Juli estaba por ingresar en la semana 37 de gestación y la cita con su obstetra —a la que concurrió con su marido, Facundo Miguelena— tenía como objetivo, además del control, programar la cesárea para el 8 de julio: su beba ya no se colocaría en la posición indicada para un parto natural. "Hacemos el monitoreo y ella (por Serena) estaba soñada, perfecta. Acá viene la parte en la que empezó a pasar todo...", narró la influencer en un extenso video que posteó en sus redes.
"Le digo a mi obstetra: 'Pará, que quiero grabar nuestra última historia juntas'. Y mientras estoy grabando me da una contracción". La cara de la médica, según describe Julieta, lo transmitió todo: "¡Cortá el video! Hay algo que no me está gustando". ¿La razón? "Mi contracción duraba bastante más de lo que tiene que durar, se me ponía la panza demasiado dura durante mucho tiempo y la frecuencia cardíaca de este bomboncito bajaba mucho con mis contracciones”.
Cuando la partera ingresó a la sala, se encendieron todas las alarmas: "Vuelvo a tener una contracción, vuelve a pasar lo mismo: su frecuencia cardíaca estaba en 70. No estaba muy bien. Facu dice: '¿Qué puede ser lo peor que pase?'. Y mi obstetra, con su cara de ángel, dice: 'Nada. Que nazca antes'".
Los padres de la beba le restaron importancia: creyeron que en lugar del 8 de julio la cesárea se adelantaría un par de días, nada grave. Y no, nada de eso: el asunto era mucho más delicado. "Las dos (por la obstetra y la partera) nos miran y dicen: 'Serena nace hoy. Es más, nace ya. Ahora'. Empecé a llorar y a Facu se le transformó la cara: '¿Cómo?'. Terrible”. La partera fue contundente: "Necesitamos ir cuanto antes a la clínica porque está en riesgo la vida de Serena”.
EL TRAUMÁTICO NACIMIENTO DE SERENA, LA HIJA DE JULI PUENTE
Para Julieta, esos segundos, esos minutos, ese par de horas, todo fue tremendo: "Empecé a asustarme más y lloraba. Nuestra obstetra dice: 'Hay que irnos ya, ¿en qué nos vamos?'. Y Facu dice: 'Vamos en mi auto'. Fui a parir en mi auto, con mi obstetra y mi partera. No estaba en nuestros planes definitivamente. En el viaje, las médicas llamaron y dijeron: 'Reserven el primer quirófano que haya'. Yo estaba en shock".
Al llegar a la clínica la frecuencia cardíaca de Serena "estaba todavía más baja". Confiesa Julieta: "Nunca en mi vida sentí tanto miedo, susto. Como que no me preparé: no estaba lista emocional y físicamente. Entra Facu a la sala de parto, me agarra la mano: 'Amor, no sé si vamos a tener la suerte, después de todo lo que nos costó, de volver a vivir esto otra vez en nuestra vida. Así que por favor, disfrutemoslá'. Yo ya estaba entregada. Dije: 'No me importa nada, dénmela'”.

Al fin, rato después, cuando Juli escuchó el llanto de Serena... "Fue el momento más feliz de toda mi vida. No me importó más nada. Terminan la cesárea, miro de costado, lo veo a Facu que la estaba cambiando, cortando el cordón, todo eso. Yo no podía más de la emoción...".
"Lo importante es que esta pulguita chiquitita ya está con mamá. Te amo para siempre”, concluyó Julieta Puente con su Serena ahí, durmiendo en brazos. Porque hay cosas no se planifican: simplemente suceden. Y se les suele llamar felicidad.


