La biografía no autorizada de Marcelo Tinelli – Revista Paparazzi

La biografía no autorizada de Marcelo Tinelli

TEVE
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Hablar de Marcelo es hablar de Tinelli. Hablar de éxito es hablar de Marcelo Tinelli. De Marcelo Hugo Tinelli Domeño, en realidad, pues así lo indican los datos filiatorios que figuran en los documentos del conductor más conocido de la Argentina. Sin temor a excedernos en términos taxativos, creemos que, por lo que representa para la gente, la definición no tiene un pelo de exagerada. Se sustenta, precisamente, en la unanimidad que otorga el aval del público. Un privilegio reflejado nítidamente en el promedio del rating que sus programas originarios vienen registrando desde hace más de dos décadas y media. Por eso, que quede claro: El “Cabezón” personifica en la actualidad al único Showman de tierras nacionales que goza de un porcentaje de aceptación alto y plenamente abarcativo, diríamos, como prácticamente ningún otro por estas latitudes. Ni más ni menos que la sana consecuencia de un estilo profesional que, al margen de haber ido mutando de acuerdo a las demandas de las épocas en curso, siempre se distinguió por el sello del carisma. Con 57 años, 5 hijos producto de 3 relaciones distintas, Tinelli, nacido en Bolívar y ex vendedor de helados y zapatos en su adolescencia, atesora el acompañamiento de las masas populares, que de manera incondicional lo siguen a lo largo de la temporada y aguardan ansiosamente su retorno cada vez que llega el verano. Su presente con “Showmatch” representa el extremo fresco de un recorrido profesional que en la pantalla chica tuvo su inicio en el amanecer de los `90 y que, desde entonces, no detuvo su ampliación. Sostenido en el progresivo incremento en la cantidad de espectadores que paulatinamente fue engrosando su audiencia, y empujado por su característica ambición personal, Marcelo se fue trazando metas que finalmente lo catapultaron en la cúspide del espectáculo televisivo con el desembarco de realitys como el “Cantando…” y el “Bailando…”. El corolario, por llamarlo de alguna manera, de una trayectoria que empezó en Radio Rivadavia y que desembocó en estos verdaderos fenómenos culturales que lo tienen como mentor y protagonista. A esa emisora se incorporó en 1975 y aunque la idea primaria apuntaba a triunfar como periodista deportivo, Marcelo tuvo que desarrollar tareas multifacéticas con tal de ganarse su propio espacio: desde notas en alguna cancha hasta el traslado a los estudios de termos con café caliente para servir a los entrevistados que ocasionalmente eran invitados al piso. Como si se tratase de un mágico anuncio del destino, esa versatilidad y esa clara predisposición que ya mostraba constituyeron, justamente, algunas de sus herramientas más fieles para proponerse superar cualquier barrera. Para conseguir, también con su perseverancia, que su nombre y su apellido pasaran a ser un sinónimo del esfuerzo, además de una guía viviente para todos los que se ilusionan con cumplir sus sueños aun en condiciones adversas. Diría el Indio Solari: “El que abandona, no tiene premio” ¿Cuánta verdad, no?

 

SE PUSO LAS PILAS

 

“Yo a Maradona lo amo desde que me compró pilas parar ponerle al grabador y poder trabajar. De esas cosas no me olvido, por eso Diego siempre tendrá las puertas abiertas conmigo”. Las palabras de Marcelo en pleno Showmatch revivieron una vieja y conocida anécdota que le tocó protagonizar nada más ni nada menos que con el mismísimo Diego Armando Maradona. El conductor la contó en momentos en que la relación entre ellos no pasaba por su mejor momento, con la finalidad de ponerle paños fríos, ya que acababan de tomar estado público unas durísimas declaraciones del ex capitán de la selección que lo tuvieron como blanco. El episodio citado por el animador se produjo en ocasión de una entrevista que Tinelli le realizaba al astro mundial y que de pronto tuvo que cortar repentinamente porque su grabador había dejado de funcionar. Al igual que la mayoría de los periodistas deportivos que están dando sus primeros pasos en la profesión, Marcelo trabajaba para Radio Rivadavia prácticamente ad honorem y sus bolsillos estaban flacos. Con timidez y algo de vergüenza, se quedó mirando a Maradona y fue sincero, admitiendo que en ese momento no contaba con el dinero para reponer las pilas. Según Tinelli, el propio Diego le solucionó el problema proveyéndole la plata para que se pudiera finalizar el reportaje. Inclusive, “Pelusa” contó que una vez al aire, medio en serio medio en broma, le pidió a José María Muñoz (emblemático relator de fútbol y en ese entonces a cargo de la conducción de “La Oral Deportiva”, programa para el cual se desempeñaba Marcelo) que les “pague a los pibes (por los periodistas que cubrían los entrenamientos) porque no tienen ni para comprar las pilas del grabador”. Esta experiencia fue una de las tantas que marcaron la etapa en la que Marcelo buscaba abrirse paso en lo que más amaba: el periodismo deportivo. Sus sueños de chico lo llevaron a probar suerte en la gran ciudad, proveniente de Bolívar, su pueblo natal. Siendo muy chico, sufrió un golpe durísimo: el fallecimiento de su padre, Dino Hugo Tinelli, de profesión periodista y dueño de dos diarios. De él heredó Marcelo la pasión por la comunicación, aunque también por el futbol, ya que casi en forma paralela a sus primeros pasos en Rivadavia, el animador estudió en el Colegio Manuel Belgrano y formó parte de las inferiores de San Telmo y Defensores de Belgrano. 

 

QUE BIEN SE TV

 

Los que están al otro lado del mostrador posiblemente desconozcan la dinámica interna del periodismo y afines a la hora de conseguir trabajo. No hay avisos clasificados ni rubros dedicados especialmente a pedir “periodistas jóvenes y con experiencia… Excluyente”. En el 90 por ciento de los casos (inclusive ahora, con el abanico de chances que otorga internet) siguen siendo de suma relevancia las recomendaciones y las referencias. Como se dice comúnmente, casi todo es “boca a boca”. Y se debe empezar bien, pero bien de abajo. Diciendo siempre que “sí”, independientemente de si la nota asignada corresponde o no a la sección para la cual lo contrataron. Generalmente el trabajo es mucho y el dinero, poco y a veces nada. La vocación y el deseo de escalar caracterizan a los que se atreven a bancarse este escenario ciertamente adverso con tal de cumplir sus propósitos y desarrollar un rol que tanto los apasiona. En un contexto así se dio el gran salto que Marcelo anhelaba. De pronto, le surgió la propuesta, única e irrepetible, de desenvolverse como columnista de deportes en “Badía y Compañía”, creado por el ya fallecido locutor Juan Alberto Badía, que salía al aire por Canal 13. Experimentado, conocedor del oficio, Badía tal vez no imaginó que al direccionar su dedo hacia ese joven que se esforzaba día a día por destacarse en el mundo de la radio se traduciría, con el transcurso del tiempo, en la figura de un conductor y productor de elite. Sin lugar a dudas, su paso por “Badía…” significó el trampolín personal que cambió su vida. Por completo, pues sus informes y sus análisis, potenciados por su sentido del humor y su espontaneidad, cautivaron los ojos de otro peso pesado de los medios: Gustavo Yankelevich. El jerarca de Telefé, le hizo llegar una proposición que sorprendió hasta al propio Tinelli: ser la cara visible de un programa de deportes en la noche del canal de las tres pelotitas. Más allá de haberse abierto paso en TV y sentir que una continuidad laboral en roles de segunda línea estaba garantizada, Marcelo, fiel a su ADN de salir de zona de confort, aceptó el reto. Cero egocéntrico, dio el OK aún sabiendo que su nombre figuraba en una liste de Telefé pero como segunda opción, ya que las autoridades del canal pretendían que ese espacio recayera en manos de Gustavo Lutteral. El periodista dijo “no” y Yankelevich, asesorado por Ernesto Cherquis Bialo, fue por la alternativa y Tinelli finalmente dio el Sí. Así nació “Videomatch”, un espacio que tuvo sus primeras apariciones sobre la medianoche y que a pesar de haber sido ideado para contenidos netamente deportivos, analizando y desmenuzando imágenes de diversas disciplinas, fue virando hacia el humor. “El toque de comicidad fue agregado cuando el programa llegó a medir 0 puntos de rating y por falta de presupuesto decidimos traer junto con el equipo los videos deportivos que tuviéramos para presentarlos, caseros, así fueran de muy baja calidad o patéticos. Entonces, al presentarlos, nos reíamos de las imágenes o de la calidad de los mismos diciéndonos `¿qué es esto?´. Fue allí que el programa levantó vuelo”, reconoció el propio Tinelli. “Videomatch” fue una apuesta fuerte de Telefé para quedarse con la última porción del día en la programación y por esa razón, de entrada, pudo verse de lunes a domingo. Pero en la segunda temporada, en 1991, fue pasado para los cinco días hábiles de la semana. Para entonces, lo deportivo había pasado a un segundo plano: el eje era el humor, con personajes creados genuinamente y una tónica impensada cuando el proyecto fue puesto sobre la mesa. Las filmaciones de actividades deportivas se utilizaban, pero con la finalidad de mostrar accidentes menores que provocaran risas. Sí, claro, los denominados “bloopers” que se producían en torneos de Mountain Bike, en básquet, automovilismo y demás, se transformaban en una de las atracciones más salientes. O ver a Marcelo animarse a apostar con gente de su equipo sobre la cantidad de alfajores que era capaz de meterse en la boca, generando, desde luego, momentos divertidos por querer hablar mientras deglutía semejante cantidad de comida frente a cámara. Lejos de constituir una medida de ajuste ni mucho menos, haber recortado la frecuencia de “Videomatch” en la programación terminó dándole paso a lo que se llamó “Ritmo de la Noche”, programa que buscó potenciar lo visto a lo largo de la “semana” y que debutó el 6 de enero de 1991 con los mismos integrantes de Videomatch. Fue puesto los domingos en horario central y al contenido originario se le agregó la participación de cámaras sorpresa, invitados famosos y recitales en vivo de grupos musicales top de la época, como Rata Blanca, Los Auténticos Decadentes, Vilma Palma e Vampiros, Gloria Trevi, Luis Miguel, Cristian Castro, Manuel Wirtz, Poison, Los Twist, Patricia Sosa, Sandro, Machito Ponce y Fabiana Cantilo. Visionarios y dispuesto a redoblar la apuesta, los jerarcas del canal le asignaron a “Ritmo de la Noche” un estudio más grande y con tribuna, con el propósito de montar un contexto compatible con un show de alta calidad y ayudar a que Tinelli, al que le veían un marcado potencial, consiguiera perfilarse camino al estrellato. Tras cuatro temporadas gozando de altos índices de audiencia y felices por ver que las metas trazadas se habían materializado, Telefé en consenso con Tinelli, que a esa altura ya contaba con vuelo propio, coincidieron en la determinación de dar por concluido el ciclo de “Ritmo …” (que resultó ganador del premio Martín Fierro en el rubro “Música y Variedades”, ganándole a Gerardo Sofovich con “La noche del Domingo” y a Mario Pergolini con “Hacelo por Mí”) y en rebautizarlo, ya que para evitar inconvenientes legales con un programa extranjero, pasó a ser “El Show de Videomatch”. Paulatinamente, Marcelo se iba adueñando de las noches de la televisión argentina, pues en forma paralela a las emisiones de su nuevo producto –“El Show…” comenzó a verse en 1995 los jueves desde las 21.00 hs-, seguía brillando con “Videomatch” en las medianoches con un alto rating. Tras caer el telón del año 2002, Marcelo vio partir a tres de sus humoristas más importantes: Pablo Granados, Pachu Peña y Freddy Villarreal, además de otros cómicos que formaban parte de su staff. La popularidad que habían adquirido al lado de Marcelo motivó a que Canal 9 les propusiera formar su propio programa (“No hay 2 sin 3”) y no lo dudaron, aunque con el guiño del conductor, que además de no querer cortarles las alas, dicen, colaboró en el proyecto desde la producción. Un año más tarde, casualidad o no, Marcelo seguiría los mismos pasos y al igual que ellos se mudaría a la emisora que por entonces era propiedad de Daniel Hadad, aunque ya con el nombre de “Showmatch”, una fusión de las dos denominaciones de los espacios que venía encabezando. Corría el año 2005 y Marcelo se marchaba de Telefé tras haber permanecido en los edificios de Pavón 2444 durante casi una década y media. Tinelli, que a esa altura ya gozaba de su propia productora de contenidos (Ideas del Sur) no duró demasiado en Canal 9, ya que en septiembre de ese mismo año firmó contrato con El Trece tras recibir un ofrecimiento de Adrián Suar, gerente de programación de la emisora de Constitución. El desembarco del “Cabezón” en su nuevo hogar artístico fue anunciado entre bombos y platillos, dado que El Trece se quedaba con los servicios del conductor de moda, ese que todos querían tener en su grilla. Fue, como suele asegurarse en el ámbito del fútbol, algo así como “el pase del año”. Hoy, con el diario del lunes en la mano, podría elucubrarse que tal vez haya sido mucho más que eso. La oficialización de su llegada tuvo lugar en el marco de una de las emisiones de la recordada “Noche del 10”, el programa que condujo Diego Armando Maradona por El Trece. Y una semana más tarde, el astro mundial le organizó un recibimiento especial. Fue una jornada en la que El Trece se apropió del rating por el reencuentro de dos pesos pesado que estaban algo distanciados por diferencias personales, pese a conocerse desde muy jóvenes. Fue así que el 30 de marzo de 2006 se produjo el debut de Showmatch que, de la mano de Marcelo y el plus de un canal tan poderoso, comenzó a quedarse definitivamente con todo. Más aún cuando el conductor “tirò a la cancha” los derechos que había comprado recientemente para darle vida al Bailando por un Sueño, Cantando por un Sueño y Patinando por un Sueño, formatos traídos desde el exterior. 
 

 

LA HORA DEL REALITY

 

 

Los analistas probablemente interpreten que la irrupción de los realitys en la televisión marcaron un antes y un después. Por múltiples razones puede ser que así sea, pues no solamente impactaron de lleno provocando un cambio en el paradigma histórico de los contenidos. También causaron un efecto negativo desde el punto de vista laboral, ya que atentaron contra la contratación de actores. A los productores les salía mucho más barato darles forma con particulares a cambio de unos pocos pesos que jugársela, por ejemplo, por una ficción. Desde luego que los casos que involucraron a Tinelli fueron distintos, porque el conductor, a excepción de El Musical de tus Sueños, jamás cortó el hilo con los famosos para llevar adelante sus realitys, respetando el lineamiento de los certámenes pero reforzándolo con apellidos conocidos que se animaran al desafío. Así, Tinelli lanzó “Bailando por un Sueño”, “Cantando por un Sueño” y “Patinando por un Sueño”, en distintos ciclos. La primera prueba fue en 2006, con el lanzamiento del Bailando, todo un acontecimiento para la TV pues nada más ni nada menos que el show más reconocido de la Argentina se atrevía a jugar sus fichas en un cambio novedoso, aunque a la vez arriesgado. Pero si hay algo que caracteriza a Marcelo es precisamente eso: su intuición para adivinar lo que el público quiere ver. Una virtud que solamente tienen los “adelantados”.  Por algo, con esta modificación radical en Showmatch (para variar) le fue bárbaro. Desde entonces, el Bailando es el corazón del programa, superando al “Cantando…” y al “Patinando…”, que registraron apenas algún paso fugaz, con buenas repercusiones pero no las suficientes para continuar con vida. Los ganadores del primer “Bailando…” fueron Carmen Barbieri y Cristian Ponce, mientras que el segundo lugar quedó en manos de la pareja que conformaban Dady Brieva y Mirtha Lima. Lo que hizo Marcelo fue “copiar” lo que estaba saliendo en la televisión de México. Puntualmente, fue el país que primero colocó en su pantalla al certamen original. Y justamente, a raíz de todo lo que movilizó el concurso en tierras aztecas, fue que el “Cabezón” se interesó en traerlo a nuestro país. Los buenos resultados comenzaron a notarse rápidamente, en un plazo muy corto, por lo cual, como indicamos anteriormente, Tinelli y su producción lo adaptaron a otros géneros artísticos, como el propio “Cantando…”, “Patinando…”, “El Musical de tus Sueños”, “Bailando Kids” e inclusive “Soñando por Bailar”. Este último consistía en la realización de castings en todo el país con el fin de darles a los jóvenes la posibilidad de llegar a la pista del canal y ser parte del “Bailando…”. En comparación con el estilo mexicano, el “Bailando…”, que sigue al aire y va camino a su undécima temporada, no sufrió variaciones de relevancia y las reglas se mantuvieron inalterables. Allí también una pareja compuesta por un famoso del espectáculo, el deporte o inclusive la política, acompañado por un bailarín amateur o profesional deben demostrar sus condiciones para la danza en múltiples disciplinas musicales. Sus performances serán evaluadas por un jurado de especialistas que, al menos en Argentina, fue alternando la mayor porción de sus integrantes. Hete aquí tal vez el punto más polémico del show, pues en más de una ocasión las calificaciones del jurado han desatado confrontaciones que han derivado, sin ir más lejos, en agresiones físicas y/o verbales (Graciela Alfano-Aníbal Pachano/Flavio Mendoza-Ricardo Fort…). Situaciones que han dividido las aguas y que originaron una especie de “grieta” en el público, pues de un lado estaba el segmento atraído por el interés de ver el escándalo y del otro los que lo analizaban fríamente y lo veían como un ingrediente innecesario e improductivo para un espectáculo que ya tenía su propio peso específico. Independientemente de las voces que se alzaron a favor y en contra, y de la postura moderadora de Tinelli ante los conflictos que se iban suscitando, el “Bailando…” históricamente se desarrolló bajo el ala del éxito y hasta dio lugar a la creación de los conocidos como “programas” satélites, incluso en otros canales, donde la esencia no era otra que analizar todo lo sucedido en las galas, con cámaras en los pasillos y las reflexiones de los protagonistas. Previsiblemente la proliferación de estos espacios derivados del material del “Bailando…” abrieron más fuentes de trabajo para conductores, camarógrafos, maquilladores y demás. Esto, sumado a los minutos de aire que ocupaba con Showmatch y sus ramificaciones posicionaron a Tinelli, irrefutablemente, en un sitio de privilegio al que exclusivamente acceden los empresarios más influyentes del mundo de la TV. Su crecimiento en imagen a nivel nacional e internacional le permitió convocar al certamen a figuras de todo el mundo para que bailen. Por citar algunos nombres, Mike Tyson, Xuxa, Lorenzo Lamas, Pamela Anderson y Julio Iglesias Junior se atrevieron a probar suerte en la pista. De todas las danzas que figuraban en la nómina para ser interpretadas por los participantes, la más cuestionada, aunque a la vez esperada, fue el “Baile del Caño”. La consigna apuntaba a “calentar” la pantalla con cuerpos sexies efectuando acrobacias y coreografías hot subiendo y bajando de un caño. Este aspecto del reality implicó fuertes cuestionamientos por parte de sectores que entendían que, así, Marcelo estaba “cosificando” a la mujer. Esas críticas fueron en aumento y se vieron reflejadas en la negativa de Celina Rucci y Carla Conte a que el “Cabezón” practicara con ellas el controvertido “corte de polleras”, tal como venía haciendo con las otras bailarinas o famosas, a las cuales les cortaba la minifalda con una tijera antes o después de bailar. Los ganadores de la última edición de “Bailando…”, año 2018, fueron Julián Serrano y Sofía Morandi.

 

LA POLITICA    

 

 

Por el deseo de “limpiarse” y simplemente el anhelo de incorporarlo a su espacio para incrementar el caudal de potenciales votantes, numerosos dirigentes han evaluado la idea de sumar a sus filas a Marcelo Tinelli. Hombre impoluto para el rubro, el conductor fue blanco de diversas propuestas de carácter político, pero a lo largo de la mayor parte de su carrera ha preferido mantenerse al margen y rechazarlas. Sin embargo, su alcance es tan global que con mensajes o puestas en escena es capaz de torcer el rumbo de una elección. Sin ir más lejos, ya con el año 2009 en marcha, dio un claro ejemplo de lo que Showmatch, involuntariamente, desde luego, provocó en lo que parecía un simple trámite para el gobierno kirchnerista, que transitaba su etapa más consolidada y aparentaba tener “ganados” los comicios legislativos. Continuando con la línea del humor y emulando a Gran Hermano, otro de los realitys que en sus inicios fue suceso y a la vez competencia de sus propios programas, Tinelli lanzó la nueva temporada “Gran Cuñado”. Una parodia con imitadores que, desde 2001, venía mostrando la “convivencia” en el interior de una casa de sindicalistas, parlamentarios, ex presidentes y otros referentes de la política nacional.  Entre otros, formaron parte Mauricio Macri, Néstor Kirchner, Cristina Fernández, Julio Cobos, Sergio Massa y Carlos Reutemann, caras conocidas y de trayectoria, con concentración de votos y cargos ejercidos. Pese a eso, la sorpresa fue “Francisco De Narváez”. Imitado por Roberto Peña, el personaje del dirigente nacido en Colombia se quedó con el apoyo telefónico y se consagró como el gran triunfador del “reality”. Créase o no, más de un analista elucubró con la posibilidad de que esta situación haya impactado favorablemente en la postulación de De Narváez, que subió su imagen a nivel nacional, ya que hasta ese momento no era de los políticos más conocidos. ¿Y que ocurrió en las elecciones finalmente? Contra los pronósticos, el “colorado” fue elegido diputado por la provincia de Buenos Aires dentro del espacio Peronismo Federal, por lo que asumió un segundo mandato. Decíamos que Tinelli venía absteniéndose de incursionar en las arenas de la política, pero con el paso del tiempo y a juzgar por sus últimas declaraciones, todo indica que tarde o temprano se atreverá. “Si hacer política representa trabajar para mejorar la calidad de vida de la gente, entonces no lo descarto”, opinó el animador una de las tanta ocasiones en las que fue consultado al respecto. Sus palabras dejaron la puerta abierta a una futura postulación o candidatura. Los plazos, obviamente, dependerán de él. 

 

SU OTRA PASION 

 

Lo señalábamos en los primeros párrafos de esta biografía: además de llevar adentro todo lo que sea comunicación, Tinelli ama el deporte, fundamentalmente el fútbol. Su amor por San Lorenzo lo motivó a meterse de lleno en la vida institucional del club en 2012, siendo que hasta ese momento solamente se limitaba a manifestar su fanatismo pero sin entrar en acciones concretas. Ese año el animador ganó por amplió margen las elecciones en la entidad “azulgrana” (aglutinó en dupla con Matías Lammens más del 80 por ciento de los votos) y su gestión como vicepresidente en la institución resultó sumamente exitosa. Además de los logros deportivos, como por ejemplo la obtención de la Copa Libertadores en 2014 y el avance en otras disciplinas como el básquet, saneó cuentas y propició las gestiones para recobrar la localía en el barrio de Boedo, tierra natal del club que por distintos factores debió mudar su estadio al Bajo Flores. Sin despegarse de su costado ambicioso, Marcelo fue por más y, empujado también por su entorno, se postuló para la presidencia de la Asociación del Fútbol Argentino, que vivía una etapa de transición tras el fallecimiento de Julio Humberto Grondona. Fue, para ser más exactos, en diciembre de 2015, cuando en el predio que la AFA posee en la localidad de Ezeiza se desarrolló el acto eleccionario. Esa jornada no solamente representó uno de los papelones dirigenciales más bochornosos de la historia, sino que, además, fue para Marcelo toparse con la cruda realidad de la trastienda de los clubes y sus autoridades. El conductor, aseguraban sus allegados, tenía “asegurados” los votos que lo convertirían en el nuevo mandamás de la AFA. De lado del otro postulante, Luis Segura, afirmaban lo mismo. Y a juzgar por lo acontecido, ninguna de las dos partes mintió, aunque, sin dudas, una de las dos jugó sucio. Es que habiendo 75 votantes, el resultado final arrojó un “38 a 38” ¡Insólito!  “Veo mi cara en el video y digo `qué mal que estaba´ Todo lo que se vivió ese día fue muy fuerte, una situación fea. Pero la superó y fui para adelante, aunque me pareció lamentable. Prácticamente había que salir corriendo porque los que estábamos contra ese sistema sentíamos que podíamos cobrar. Yo siento que habíamos ganado esa elección”, reflexionó Tinelli tiempo después. En ocasión de las elecciones, las imágenes que se transmitían a través del canal oficial de la AFA eran dantescas al conocer ese empate imposible. Dirigentes que iban y venían, otros que se agarraban la cabeza… Después se supo que en tres sobre hubo dos boletas. Los siete encargados del recuento, a cargo de la Inspección General de Justicia (IGJ), detectaron dos y se comenta que no se les “escapó”. El fraude aparte de impugnar los comicios, fue motivo de burlas y bromas en gran parte del mundo. Semejante desprolijidad instó a Marcelo a tomar distancia del fútbol, pero fundamentalmente de la AFA. El “Cabezón” puso un freno en sus aspiraciones presidenciales, por decisión propia y también por pedido de su familia. También lo consideraron conveniente sus médicos. Una vez que el tiempo transcurrió y ya con Claudio “Chiqui” Tapia como titular de la AFA, le fue ofrecido la dirección del Comité de Selecciones, propuesta que Tinelli aceptó en primera instancia, aunque más tarde, apenas un mes después, determinó que lo más indicado era renunciar. En medio de fuertes cuestionamientos por su labor, incluidas durísimas palabras de Diego Maradona, Marcelo dio un paso al costado y se recluyó en el afecto de sus seres queridos para alejarse del ruido mediático. De manera casi simultánea, Marcelo también optó por tomarse una licencia en su rol como vicepresidente de San Lorenzo, por cuestiones que asoció exclusivamente a problemas de salud. “Algunos episodios que sucedieron últimamente precipitaron esta decisión”, contó el animador, semanas después de que se rumoreara que en el marco de una reunión con Edgardo Bauza (por entonces entrenador de la selección argentina), se sintió tan mal que tuvo que pedir a sus asistentes que le alcanzaran un vaso de agua. “Hoy es un día especial para mi –continuó con su publicación en Facebook-, porque después de muchos años siento la necesidad de alejarme del mundo del fútbol por un tiempo. Me quedan solo palabras de agradecimiento para todos los dirigentes que me acompañaron y creyeron en mi y para todos los hinchas por los momentos hermosos vividos en estos 5 años. Me voy feliz por todo lo intentado y lo realizado. Esto no es un adiós, es un hasta luego. Gracias, gracias, gracias y más gracias”. Corría 2017 y el futuro de Marcelo en el ámbito del fútbol comenzaba a ser una incógnita. Tuvieron que pasar dos años para que Tinelli retomara sus relaciones, de manera pública, con miembros de la Asociación del Fútbol Argentino. A principios de 2019, el conductor se reunió con “Chiqui” Tapia y la información que trascendió de ese encuentro fue que el presidente de Barracas Centras y dueño del sillón de la sede de la calle Viamonte le comunicó su deseo de verlo nuevamente cerca. Coincidentemente, Tinelli había concurrido al cónclave con el deseo de manifestar también sus intenciones de ir retornando paulatinamente al mundo del fútbol y a su dirigencia, por lo cual no se descarta que nuevamente Marcelo se muestre activo y con ganas de dejar su huella en el terreno de la pelota. Más aún después de que el propio Tapia endulzara sus oídos con un mensaje que redactó en su cuenta personal de Twitter, tras la cumbre con el hombre de Bolívar: “Gracias Marcelo Tinelli por tus palabras. Es un gusto tanto para mi para el resto del conjunto de la dirigencia del fútbol que de a poco te vayas acercando para colaborar con la refundación de AFA”. Un rato antes, Tinelli había saludado a la AFA por su 126 aniversario, a través de unas palabras en las que elogió a Tapia: “Felices 126 años para la AFA, la entidad madre del fútbol argentino, fútbol que tanto amamos y nos apasiona. Mi saludo para todos los dirigentes que tanto hacen por sus clubes, especialmente a Chiqui Tapia por su trabajo permanente para tener un fútbol cada vez mejor”. Evidentemente, la puerta para el regreso de Tinelli a la AFA sigue abierta. ¿Volverá Marcelo en 2019?

 

LA FAMILIA EN TODO

 

Desde sus orígenes, Marcelo ha demostrado un marcado perfil familiero. Hijo de Dino Hugo Tinelli y de María Esther Domeño, el conductor siempre pone a sus afectos por sobre todas las cosas. De muy joven perdió a su papá (a quien homenajea desde 1999 con la organización de Maratones anuales que llevan su nombre y de quien heredó la pasión por el periodismo) y posiblemente eso haya influido a la hora de darle una importancia soberana a sus seres queridos. Difícilmente Marcelo tome una decisión trascendental en su vida sin consultarlo previamente con su entorno íntimo, fundamentalmente si esta determinación tiene que ver con proyectos laborales o personales. Se sabe, actualmente el animador está en pareja con Guillermina Valdés y juntos fueron padres de Lorenzo, el más pequeño del clan, que tiene 4 años. Al momento de iniciarse la relación, la ex modelo provenía de un extenso vínculo y tres hijos (Paloma, Dante y Helena) con Sebastián Ortega, exitoso productor de cine y televisión. Casi coincidentemente con la temporada en la que Marcelo, por primera vez en años, pierde el liderazgo del rating en el prime time con “Graduados”, ficción de Telefé producida precisamente por el ex de Valdés, se difunde el romance entre Tinelli y Guillermina. La confirmación del amor desató una ola de cuestionamientos en parte de la opinión pública, que entendía que Tinelli le había “robado” la mujer a un amigo, pues entre él y Ortega habían trabajado juntos y se conocieron varias fotos en las que compartían comidas familiares. 16 años menor que su pareja, Guillermina se llamó a silencio y trató de mantenerse al margen de los comentarios y priorizó fortalecer su idea de ensamblar la familiar, pues cuando empezó a estar de novia con Tinelli, él ya tenía a Micaela (30) y Candelaria (28) de su primer mujer, Soledad Aquino, y a Juanita (16) y Francisco (20), tras su amor con Paula Robles. Independientemente de haber sido padre con tres esposas, Marcelo tiene una debilidad especial por “la mesa larga”. Es decir, le encanta juntarse con todos, los domingos a lo largo del año o bien durante el verano en su chacra de José Ignacio, Punta del Este. Diferenciándose de un gran porcentaje de las parejas que se separan, Tinelli conserva una buena convivencia con sus ex y siempre se ha dicho que tanto Soledad como Paula quedaron muy conformes con los respectivos acuerdos económicos que firmaron en concepto de manutención.  

 

TODO POR “LAFLIA” 

 

2018 fue, tal vez, el período más difícil para Marcelo Tinelli y todo lo que tiene que ver con Showmatch y el “Bailando…”, pues el cambio de gobierno y sus consecuencias lo ubicaron en una situación bastante incómoda. El animador había efectuado negocios con Ideas del Sur, su histórica productora de contenidos, junto con Cristóbal López, el polémico empresario de medios “K”. Comenzaron a llegarles telegramas de despidos a muchos trabajadores de la firma y Marcelo tuvo que salir a aclarar que él ya no era el propietario. Esta situación, en paralelo con la crisis económica interna del programa causaron una gran demora en la reaparición del ciclo, que recién para septiembre volvió, cuando habitualmente lo hacía en abril. Sin ir más lejos, Tinelli sufrió en carne propia una especie de “escrache” en vivo y en directo, cuando presuntos despedidos de una planta lechera acusaban a López de ser el responsable del recorte en la planta de trabajadores y entendieron que la mejor forma de difundir el conflicto era “invadir” la pista del Bailando en pleno show. Aunque de manera constante deslindó responsabilidades y hasta llegó a darle vida a diversas editoriales en su programa, explicando detalladamente que lo que había sucedido en Idea del Sur corría por cuenta de su nuevo dueño, el conductor quedó salpicado. Una vez que se desprendió totalmente de Ideas, fundó una nueva productora y, como para ratificar el perfil familiaero que muchas le elogian, la llamó “LaFlia”. Precisamente a través de esta nueva firma consiguió quitar del medio los obstáculos y volver a brillar en la pantalla, aunque con una prolongada demora y en otro edificio. Por ese motivo es que recalcamos que el año pasado contó con una temática inusual para Marcelo, ya que aparte de padecer las implicancias de los despidos en Ideas del Sur, tuvo que rehacerse para apurar su regreso, sabiendo que tras cada verano una muchedumbre los espera con ansias. Es la cosecha de su siembra, pues, a excepción de 2013 que no salió al aire, Showmatch fue históricamente sinónimo de un fenómeno cultural. Multipremiado (37 Martín Fierro) y con un conductor que además produjo ficciones muy exitosas (“Patito Feo”, “Okupas”, “Tumberos”, “Los Roldán”…”), la competencia casi no contó con chances para bajarle de lo más alto del rating. En la mayoría de los casos, a los canales que debieron disputarle el prime time o una franja decisiva en la grilla, no les quedó otra que pelear por el segundo puesto. Únicamente “Graduados”, con Nancy Duplaá y Daniel Hendler como figuras centrales de la ficción a la que en su momento había apostado –con gran lucidez- Telefé, hizo posible el deseo de tantos empresarios: quitarle aunque sea por una temporada el liderazgo. El resto de los intentos resultados estériles e infructíferos. Obviamente, Tinelli es el gran artífice de este triunfo casi perpetuo en la lucha por el nivel de audiencia. Desde que nació en el 1 de abril de 1960, Marcelo cambió el paradigma de la televisión. Sus formatos no empalagan. Divierten y entusiasman en Buenos Aires, Bolívar y, por qué no, en todo el continente. Por algo su saludo ya es una marca registrada en el mundo de la pantalla chica: “Buenas noches, América”. 

 

 

 
 
 

 
 
 
 
 

 
 

 
 
 

 
 

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La vida de Marcelo Tinelli sin filtro

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