En las últimas semanas el nombre de Ana Paula Dutil estuvo muy presente cuando su ex marido, Emanuel Ortega, se casó con Julieta Prandi. En esos días en los que el foco estuvo puesto en las internas entre los hermanos Ortega, Ana Paula se limitó transmitir felicidad y buenos deseos, corriéndose del lugar central.
Es que Dutil las pasó todas en los últimos años de su matrimonio, signados por la depresión, una enfermedad que nadie en su entorno podía comprender y que la llevó a tener tres intentos de quitarse la vida y tener tres internaciones en instituciones psiquiátricas.
De visita en Blender, la modelo le contó a Pamela David cómo se dio cuenta de que algo no estaba bien en esa vida aparentemente perfecta que con Ortega llevaban en Miami, donde se instalaron y tuvieron a sus hijos, Bautista e India. “Necesitaba alcohol para pasar los días”, confesó, sobre ese “refugio” que empezó a hundirla en un pozo sin fondo.
Dutil contó que la primera vez que quedó internada en Estados Unidos fue luego de un primer intento de suicidio, cuando salvó su vida de milagro, gracias a su entonces marido, que la encontró a tiempo y pudo accionar. “Había tomado... Me encontró Emanuel, llamó la ambulancia”, recordó.
EL DRAMA DE ANA PAULA DUTIL, SU BATALLA SILENCIOSA LIDIANDO CON LA DEPRESIÓN
“Había mucho enojo del otro lado. Con el tiempo lo entendí”, señaló sobre cómo Emanuel y sus hijos reaccionaron a su enfermedad. “¿Por qué? ¿Cómo entendés que alguien no elija la vida? ¿Por qué tomó esta decisión? ¿Qué está haciendo? ¿Qué es lo que quiere? ¿Está llamando la atención?”, fueron algunos de los planteos que Ana Paula Dutil mencionó cómo los que ocurren en estos casos.
A la modelo, la depresión no le permitía arrancar el día ni ponerse en funcionamiento en lo cotidiano. “Yo llegué a no levantarme de la cama por mucho tiempo. Pero hay gente que sigue trabajando, que va a trabajar, que cocina, que atiende a sus hijos y que está deprimida”, alertó.
Ana Paula contaba con los recursos económicos y la contención para buscar ayuda profesional y cambiar de varios psiquiatras hasta dar con quien dio en la tecla con un tratamiento para que pudiera salir adelante. En este sentido, se expresó preocupada por la tasa de suicidios y señaló que es un tema del que hay que hablar.
“Hay que prevenir. Hay que cambiar el protocolo. Prevenir es preparar a la sociedad para pedir ayuda. Porque alguno se calla porque también no quiere decirlo”, dijo, haciendo hincapié también en que queda mucho por aprender de parte de quien está cerca de una persona que atraviesa este problema de salud mental.
En este sentido, puntualizó: “Es importante acompañar, no cuestionar. Lo voy a tocar también con el tema de las adicciones, drogas, alcohol. Si uno no quiere dejarlo, no hay manera de que eso suceda. Por eso el primer paso es buscar ayuda. Reconocer que hay algo que no está bien”. Y cerró: “Cuando empezás a tener pensamientos oscuros, hay que decirlo, no tener vergüenza decirlo”.

