Martita Fort (22) se caracteriza no solo por ser la hija de Ricardo Fort sino por haber heredado una personalidad sincera y sin filtros. En una entrevista con el influencer Tomás Mazza, la joven reconoció que aunque no se puso botox porque no lo necesita, sí se hizo algunos tratamientos en su rostro. "Algo me puse en la carita", bromeó.
"Me rellené la nariz, los labios son naturales. Acá… para hacer un poco un foxy eye. Y un poco el mentón”, explicó sobre los cambios que se había realizado. Además, aseguró que se inyectó "otras cosas" aunque no quiso dar detalles de esto. La charla no pasó desapercibida y enseguida despertó la atención de sus seguidores.
Durante la entrevista, la influencer aseguró que, al menos por ahora, no tiene pensado realizarse intervenciones más invasivas. Según explicó, está conforme con su aspecto y prefiere esperar antes de tomar una decisión de ese tipo. Marta sostuvo que los cambios que realizó fueron mínimos y que responden únicamente a gustos personales.
No es la primera vez que la joven habla abiertamente sobre cuestiones vinculadas a la estética. En otras oportunidades ya había reconocido que le interesa el mundo de los tratamientos de belleza y que no tiene prejuicios respecto de quienes deciden recurrir a ellos, siempre que sea por elección propia y no por imposición externa.

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QUÉ ES EL FOXY EYE, EL TRATAMIENTO QUE SE HIZO MARTITA FORT
El Foxy Eyes que se realizó Marta se convirtió en uno de los tratamientos estéticos más solicitados gracias a su capacidad para crear una mirada más alargada, elevada y rejuvenecida. Inspirado en el efecto de los ojos rasgados, el procedimiento ganó popularidad entre celebridades e influencers que buscaron resaltar sus facciones sin recurrir a una cirugía tradicional.
El objetivo es elevar la parte externa de los ojos y de las cejas para conseguir una apariencia más definida y armónica. Dependiendo del resultado que se busque, el efecto puede lograrse mediante técnicas no invasivas, como la aplicación de toxina botulínica (Botox), hilos tensores o ácido hialurónico, o a través de procedimientos quirúrgicos como el lifting temporal o la cantoplastia.
La técnica varía según las necesidades de cada paciente. La opción sin cirugía suele combinar hilos tensores para elevar la cola de la ceja y el contorno del ojo con pequeñas aplicaciones de Botox, que relajan determinados músculos y potencian el efecto lifting. En algunos casos también se utiliza ácido hialurónico para aportar soporte y mejorar el contorno facial.


