Nara Ferragut: “Intenté suicidarme. Pensé que no iba a ser madre y ahora estoy por dar vida” – Revista Paparazzi

Nara Ferragut: “Intenté suicidarme. Pensé que no iba a ser madre y ahora estoy por dar vida”

Con una hermosa pancita de cuatro meses, la conductora vive su primer embarazo aislada, pero feliz. Profunda, confiesa cómo vivió y superó la etapa más difícil de su vida.
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En plena cuarentena, Nara Ferragut (40) transita el cuarto mes de gestación del bebé que la convertirá en madre primeriza. Casada con Charly Issa desde febrero del año pasado, pasa la etapa más feliz de su vida después de haber conocido las “sombras”, según la conductora confiesa en esta nota.

“Aún no lo puedo creer, estoy fascinada, feliz, contenta. Cuando me despierto por las mañanas, me veo embarazada y ya me cambia la energía, me levanto radiante. Mi marido me dice que me pegó re bien. Deseaba ser madre desde muy chica, por eso tengo los nombres de mis hijos elegidos desde hace mucho. La realidad es que estuve en pareja ocho años con una persona y no se dio, no quedé embarazada", comienza.

"Pensé que yo tenía algún problema, aunque tampoco lo busqué como lo hicimos ahora. Con Charly buscamos un año y no pasó nada, y me empecé a preocupar porque era un deseo muy genuino. Nos llevamos muy bien como pareja, somos equipo, estamos muy unidos, no necesitábamos a un bebé para ser más felices, sino que queríamos ser padres para darle todo el cariño…”, agrega.

–¿Cómo continuó el proceso?
–Fuimos a ver al doctor Manara, en Procrearte, y él me explicó que por mi edad no tenía reserva ovárica, que me iban a dar medicamentos para subírmela y así poder inseminarme. Sin ese tratamiento no iba a quedar y tenía que pasar directamente a la ovodonación, donde una persona más joven te cede los óvulos. Pero yo quería que fuera con los míos, primero inseminarme. Empece con la medicación, nos fuimos de viaje con mi marido, volví y fui a atenderme con su equipo de especialistas. La médica me dijo que con los valores que veía del resultado de mis análisis, tenía un cinco por ciento de posibilidades de quedar embarazada de forma natural, que es nada. Y, por otro lado, sólo un veinte por ciento con inseminación. Lo dijo de una manera de la que salí muy angustiada, llorando a mares. Me junté con Charly, que estaba grabando El tigre Verón, y le dije que no quería que eso arruinara nuestra relación, que perdiéramos el amor por buscar un hijo. Iban a pasar dos o tres años, mínimo, si es que quedábamos embarazados. La veía negrísima. Eso fue un día martes… el domingo quedé embarazada de forma natural. Nunca llegué a tomar toda la medicación. Una doctora no te puede decir que sí o no, hay un poder superior que decide.

–¿Por qué no habías congelado óvulos antes?
–Empece un tratamiento para congelar óvulos en una clínica, pero tuve una experiencia de terror. Lo dejé y no terminé. Los doctores no se dan cuenta de que están hablando con seres humanos. Te dicen cosas dolorosas, llorás, la pasás mal… No es un tema sencillo para la mujer. El acompañamiento de tu esposo y de un terapeuta es fundamental. Hay momentos en los que te desilusionás, sentís que vas a bajar los brazos. La medicación que se toma para quedar embarazada es muy fuerte y cambia todo a nivel hormonal. En las primeras ecografías no paraba de llorar, este bebé fue un milagro para mí.

–¿En algún momento pensaste firmemente que no se iba a concretar la maternidad?
–Sí, pensé que no iba a ser madre cuando estuve tan mal… Estuve en un proceso de angustia, muy mal, no tenía ganas de vivir. Había perdido la esperanza.

–¿Eso fue cuando te separaste de tu anterior matrimonio?
–Claro… Pensaba que no iba a volver a encontrar el amor, que no me iba a casar ni a tener un hijo. Pero hice un cambio de vida de adentro para afuera. Me di cuenta de que no era feliz, que nada de lo que hacía a nivel laboral me hacía bien, que tenía que cambiar de vida. Cuanto mejor me iba y más exposición en los medios tenía, más vacía estaba y más angustiada. ¡No tenía ganas de vivir! Toqué fondo, era morirme o salir adelante. Y ahí resurgí de mis propias cenizas…

–¿Intentaste quitarte la vida?
–Tomé 60 pastillas… Si no me llevaba a la clínica mi exesposo y llegaba cinco minutos después, no estoy contando el cuento. Atenté contra mi propia vida, venía con mucha autodestrucción. ¡Era mi propio enemigo! Y hasta que no me di cuenta, me quise suicidar y fue muy grave todo lo que viví, no pude ver la luz. De afuera todo se veía maravilloso porque yo me había puesto una máscara y demostraba ser una persona alegre, feliz. Esto que estoy contando sólo lo sabía mi familia… Tenía un vacío espiritual, un nivel de desesperación y necesidad de buscar afuera lo que no encontraba adentro, y así nunca iba a poder estar bien. Cuanta más fama tenía, menos me gustaba. Cuanta más plata, menos feliz era. Ese tocar fondo fue la salvación, sino hoy no te estaría hablando, no tendría una pareja y un hijo en camino. Empecé a hacer meditación, indagué en la metafísica, fui a un grupo de autoayuda, cosas que despertaron mi alma y me ayudaron a encontrar otro camino.

–Y ahora vas a ser madre en los próximos meses…
–Hoy soy otra persona, opuesta a la Nara que todo el mundo conoció. Me puedo dejar ver, con mis oscuridades y brillos. Estoy tratando de ser feliz como puedo, aceptándome como soy, que fue lo que más me costó. Después de haber vivido en el infierno, hoy puedo elegir qué quiero y qué no.

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