Tras su paso por una de las ediciones más recientes de Gran Hermano, supo disfrutar por un tiempo de la exposición mediática. Sin embargo, lejos de los flashes, hoy su realidad es muy distinta y sorprendió al contar cómo se gana la vida para llegar a fin de mes...
Participar en Gran Hermano suele ser, para muchos, una puerta directa a la fama, los contratos y las oportunidades laborales en los medios. Pero no siempre el camino posterior al reality resulta tan sencillo como se imagina. Un ex participante del ciclo más visto de la televisión argentina volvió a quedar en el centro de la escena al revelar cómo es su presente, lejos de la televisión y los estudios de streaming.
A través de sus redes, el ex concursante mostró imágenes que llamaron la atención de sus seguidores: mochila de delivery, bicicleta y elementos de reparto, en una postal muy distinta a la que se lo veía durante su estadía en la casa más famosa del país. Junto a las fotos, una frase contundente resumió su situación actual: “Muchos buscan fama, yo mi plato de comida”.
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El protagonista de esta historia es Damián César Moya, quien formó parte de Gran Hermano 2023. Tras su salida del reality, el joven no logró sostener la visibilidad mediática ni conseguir oportunidades estables en televisión, streaming o redes, por lo que decidió salir a trabajar para cubrir sus gastos cotidianos.
Según contó el propio Moya, en un primer momento realizaba repartos en moto, pero su vehículo fue secuestrado y la multa para recuperarlo resultaba incluso más costosa que el valor del rodado. Lejos de rendirse, recurrió a la ayuda de un vecino que le prestó una bicicleta, lo que le permitió continuar trabajando y no perder su fuente de ingresos.
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El caso de Damián volvió a abrir el debate sobre la realidad laboral que enfrentan muchos ex Gran Hermano tras el pico de popularidad. Lejos de victimizarse, Moya se mostró agradecido por poder trabajar y sostuvo que no siente vergüenza por su presente.
Por el contrario, dejó en claro que prefiere ganarse la vida de manera honesta antes que sostener una imagen de fama que ya no existe. El paso por Gran Hermano puede cambiar la vida de algunos, pero también deja en evidencia que la exposición no garantiza estabilidad económica ni un futuro asegurado.

